Judíos en la isla de San Andrés en Colombia

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REPORTAJE / San Andrés es una pequeñísima isla de 26Km2 al norte de Colombia, su soberanía es reclamada por Nicaragua, a pesar de que la Corte Internacional de Justicia dictaminó la soberanía total de Colombia sobre todo el archipiélago en noviembre de 2012. Se vive del turismo principalmente. Allí también existe una comunidad judía cuya exótica historia y permanencia hasta hoy, es interesante conocer.
La isla seductora de arena blanca y suave, de gente amigable y fiestera, donde todos se conocen y no es extraño, una isla donde se puede salir a dar toda la vuelta en bicicleta en unas dos a tres horas.
Siempre me sorprendió la diversidad de culturas, idiomas, razas, ideologías y religiones que pueden llegar a convivir en tan pequeñísima isla. Entre la diversidad no podían faltar las cerca de 15 familias judías que allí viven. También los palestinos son parte de la isla, con quienes siempre se llevaron muy bien; tan bien, que uno de nuestros buenos amigos era el señor Yijad. Sí, no es un error de imprenta, era el señor Yijad, quien se emparentó con la sobrina de nuestros amigos Mary y Salomón Sreur, -un israelí de casa kosher, dueños de los Almacenes Salomón Azulu, tienen una hermosa casa en la montaña de la isla (única montaña) desde donde disfrutan de una vista panorámica. Con Yijad compartimos una mesa, en la boda de una de las niñas de esta comunidad: Janet Besalel con Moisés Lukowiecki de Barranquilla, ella es hija de uno de los dueños del hotel Tiuna frente a la playa. Imagínense ustedes, Yijad disfrutando en la misma mesa en esta boda, junto con el Rabino Alfredo Goldschmidt de Bogotá quien realizó dicha ceremonia.
El matrimonio de Janet fue el segundo matrimonio judío en la encantadora isla, la novia llegaba en un carruaje tirado de dos caballos, los isleños se habían congregado alrededor del hotel donde se casaría la niña, era un suceso importante, cuando la novia bajaba de su carruaje, primorosamente adornada, tuve la suerte de escuchar a una pequeñita isleña, quien le jalaba las faldas a su madre y le decía: “¡mira mami! ¡Ella es la cenicienta!, ¿no es verdad?”.
En la Isla ya hubo dos bar-mitzvot, un brit milá realizado por el Sr. Chicole Ghitis de Cali y un entierro, el cual se realizó en un terreno privado de la familia realizando el servicio estrictamente religioso por parte de Pinjas “Pini” Gabai.
De todas las particularidades isleñas, la más exótica: es la sensación de la “tierra de todos”. Quien llega a la isla, se enamora y quiere alguna relación con ella. El primer judío que pasó por la isla, por los años cincuenta o tal vez antes, un señor Rubinstein, resolvió tomar las barras de oro que traía y acuñar monedas; esta moneda circuló como “moneda oficial” de la isla durante mucho tiempo.
Los intendentes y gobernadores, en su mayoría han sido antioqueños o caleños, el primer judío en llegar a un puesto importante gubernamental en San Andrés, fue el señor Ben Leví Pechtalt z”l, -el que fue enterrado allí-, representante de la isla ante la cámara, consejero industrial y diputado. Entregado de alma a la política colombiana, al igual que su padre don Isaac y su hermano Leopoldo, -además de una línea de derecha en relación con Israel, defensores febriles del Estado de Israel- un luchador que trabajó mucho por la isla, de hecho hay un barrio en San Andrés llamado Natania, donde está el “Colegio Isaac Pechtalt” (o Colegio Industrial Natania), y la biblioteca Margarita Pechtalt (mamá de Ben Leví). Años más tarde su señora, Anita Pechtalt también estuvo en el gobierno siendo la intendente de la isla de San Andrés.
Sara Pechtalt de Sabbáh, sobrina de Ben Leví, hace algunos años era auditora de aduanas en el aeropuerto de San Andrés. En aquella época, el rabino Goldschmidt, con uno de los grupos de promoción del Colegio Colombo Hebreo, viendo que dos de los chicos se habían portado mal, habló con Sarita, con quien tramaron un “plan”: vendrían dos policías de la aduana, llamarían a los dos chicos, quienes se encontraban en la sala de espera con sus compañeros, los llevarían a una habitación –a esa altura ya estaban temblando, los pobrecitos- y les dirían que tenían complicaciones para salir de la isla, los pobres chicos se pegaron su buen susto, pero aprendieron la lección; podrán imaginarse a todos los compañeros muertos de la risa. Sara trabajó en la contraloría y hoy es procuradora judicial del medio ambiente, tiene muy linda y organizada la isla.
Precisamente fue la boda de Sara Pechtalt con José Sabbáh la primera en la isla caribeña, se realizó en el hermoso jardín de la casa de Diana y Pini Gabai, -otro israelí. Para ir a la casa de Diana y Pini hay que decirle al taxista: “por favor a la casa de Pini”- los isleños se congregaron ésta vez alrededor de la casa de los Gabai.
Jose Sabbáh en la isla es conocido como “El gordo”, -a pesar que ahora es un flaco- y entre cada negocio exótico que se le ocurría, abrió una espectacular sala de presentaciones de artistas y baile, la llamó “la casa del Gordo”, con el paso de los años, el gordo Sabbáh adelgazó y tuvo que cerrar “la casa del gordo”; según sus palabras, sonaba muy feo: “la casa del adelgazado” por lo tanto se dedicó a almacenes de ropa muy linda almacén “Chévere”.
En casa de Diana y Pini se realizan los servicios de Shabat todos los viernes, se reúnen casi todas las familias, pero además, los hermanos de Diana: José y Saki Besalel, están atentos a la visita de turistas judíos o israelíes y cuando los “pillan” circulando por las calles, los invitan inmediatamente al servicio.
Diana y Pini tienen una casa kosher. Es difícil conseguir comida kosher en la isla, de hecho es difícil conseguir comida en la isla, solamente se produce pescado, coco y el típico “fruto de pan” –que sólo se come frito-, principalmente, de restos, como frutas y verduras, hay que traer de Colombia, sin embargo los Gabai traen desde los Estados Unidos o desde Panamá donde consiguen todos los productos kosher necesarios.
Las familias judías en San Andrés son bastante unidas, especialmente durante las fiestas de Rosh Hashaná y Pesaj, se reúnen a comer juntos, y han llegado a ser setenta personas, se reúnen por lo general en el hotel Tiuna, que manejan Saki y Mary Besalel.
En el Hotel Tiuna, es donde se alojan los chicos de la promoción del CCH, quienes viajan cada año; allí es donde son mimados (no atendidos sino mimados), año tras año; los alumnos admiran y disfrutan de la calidez del anfitrión, que siempre está pendiente de cada detalle. La familia Gabai, los invita a un asado durante alguna de las noches de su permanencia en la isla y participa toda la comunidad de la actividad promovida por el rabino Goldschmidt. En San Andrés hay dos cines: uno al descubierto, si llueve, hay que llevar paraguas para ver la película, y el otro en el Hotel Tiuna, muy elegante. Saki escoge cada semana la película que él desea.
Por fortuna, uno de los primeros negocios de los Besalel, fue el supermercado “Mini Rey”, era muy simpático, el único supermercado en San Andrés ¡y tenía una sección de comida kosher!
La sorpresa la tuvimos la primera vez que fuimos a la isla, de luna de miel, pues el regalo de bodas de la señora Margarita Pechtalt –La mamá de Ben Leví- fue la estadía en el Hotel Natania. Era asombroso, llegar a una isla tan pequeñita, tan poco desarrollada y de repente encontrar un hotel llamado Natania y un supermercado con comida kosher; inverosímil.
José Besalel es la imagen del líder de la comunidad de San Andrés, es el relacionista, el que conoce a todo el mundo, el que organiza, el ideólogo y a quien estuve torturando durante un par de horas haciéndole preguntas de la comunidad en la isla.
En San Andrés la familia Cybul, -Cibulkievich originalmente- tuvo su experiencia peligrosa, Jack Cybul navegaba junto con José Nidan, y dos amigos más, la lancha se les dañó en altamar, perdidos durante cinco días no se supo nada de ellos, pero gracias a Dios fueron rescatados con vida. Una de las primeras familias judías en llegar a la isla fue la del señor León Cybul, el abuelo de la familia Cybul, don Ramón Mizrachi, fue el guía espiritual en aquella época, después Pini heredó el lugar.
Cada judío que vive en San Andrés forma parte importante de su historia, describir la presencia judía en la isla, es escribir páginas enteras de amor, de una fantástica mezcla de floklore judío y patua, risas y lágrimas, adioses y abrazos, de lucha y tenacidad, cómo tener que vivir durante nueve meses sin luz, -cuando hay luz se va varias veces al día- bañarse con agua salada y con totuma durante años, recoger agua de lluvia en grandes cántaros para tener agua para cocinar, no tener un ambiente donde educar adecuadamente a los hijos, especialmente en cuanto a vida judaica, etc.
No ha sido fácil, pero aman la isla y ese es un amor de cual hay mucho para aprender. En la historia de San Andrés, no puedo dejar de mencionar a los Nisimblat, los abogados de la isla, -hoy en Bogotá- ni al jazán Paul Heller, quien fue a vivir allá como odontólogo y se casó con la hija del abogado. Siendo ese el primer compromiso judío en la isla. La primera familia en radicarse en la isla fue la familia Zebede en 1958.

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