III Cumbre Erensya: Una experiencia inolvidable

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Con la intención de consolidar una base de intercambio cultural entre los sefardíes del mundo se fundó la Plataforma Erensya, que a su vez se convirtió en el paraguas organizacional de las cumbres homónimas que se han celebrado en Bulgaria (2011), Turquía (2013) y este año en España. Esta tercera convocatoria reunió a representantes de Australia, Estados Unidos, Brasil, Francia, México, Panamá, Colombia y Venezuela quienes, entre otras actividades, crearon grupos de trabajo para procurar líneas de investigación que faciliten la unión de las comunidades sefardíes extendidas por todo el planeta.
Invitados por el Centro Sefarad Israel, un grupo de judíos venezolanos asistió al Programa Erensya III que se celebró en Ávila, Madrid, Toledo y Castrillo Mota de los Judíos del 27 al 30 de abril de 2015.
El Centro Sefarad Israel (antes Casa Sefarad Israel) fue constituido por el gobierno español hace unos ocho años para enlazar el vínculo entre los dos países y todos los judíos sefardíes que, a lo ancho y largo del mundo, mantuvieron y conservaron valores, tradiciones, cultura, y sobre todo el gran amor a España.
Para preservar este vínculo fue creada por el Centro la Plataforma Erensya, institución que se nutrió desde el comienzo del entusiasmo de los sefardíes que acudieron masivamente a las instancias de este. Así, en 2009, las comunidades de los Balcanes, y en 2010 los judíos sefardíes de Marruecos se reunieron en España para conocerse y establecer los primeros vínculos culturales.
A partir de estas primeras iniciativas se fundó la Plataforma Erensya como una base de intercambio cultural entre sefardíes de cualquier parte del mundo. El éxito no se hizo esperar, pues el interés por conocerse y los vínculos que unían a judíos de diferentes regiones motivaron a que el Centro Sefarad Israel convocara las Cumbres Erensya, la primera en Bulgaria en 2011 y la segunda en Turquía en 2013, a las que asistieron representantes de la comunidad judía sefardí de Venezuela.
La tercera convocatoria, en territorio español, reflejó sin duda el propósito de estos encuentros. Asistimos representantes de varias ciudades de Australia, Estados Unidos, Brasil, Francia, México, Panamá, Colombia y Venezuela, unos ya asistentes a cumbres anteriores, otros que se unieron por primera vez este año.
Ciudades anfitrionas de este encuentro fueron Ávila, Madrid, Toledo y Castrillo Mota de los Judíos. En cada una de ellas tuvimos el privilegio de asistir a eventos únicos, gracias a la extraordinaria organización del Centro Sefarad Israel.
En Ávila se dio el primer evento formal con la adhesión de nuevas comunidades a la Plataforma Erensya. La inauguración tuvo lugar en el hermoso Palacio de Superonda, evento al que asistieron Miguel Ángel Nieto (alcalde de Ávila), Isaac Querub (presidente de la Federación de Comunidades Judías Españolas), Miguel de Lucas (director del Centro Sefarad Israel) y el ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien disertó sobre un tema de sumo interés: la inminente aprobación de una ley de recuperación de la nacionalidad española a todas las personas que pudieran demostrar que son herederos de los judíos expulsados en 1492.
Se adhirieron a la Plataforma Erensya comunidades sefardíes provenientes de las ciudades de Chicago, Melbourne, Panamá, Porto Alegre, Seattle, París, Río de Janeiro, Niza y Nueva York.
La ciudad de Ávila, que conmemora los quinientos años del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, por medio de su alcalde, fue la gentil anfitriona. En Ávila se tuvo el privilegio de observar, muy bien mantenido, el único documento original que se conserva firmado por los Reyes Católicos de la expulsión de los judíos de España. Los monarcas firmaron este edicto y lo enviaron a las diferentes provincias del reino, y solo allí se ha mantenido incólume en su archivo principal.
En Ávila también asistimos al primer kadish recitado sobre las tumbas de los judíos abulenses en el cementerio que data de antes de la expulsión.
Donde había tumbas de judíos sefardíes, el alcalde de Ávila, Miguel Ángel Nieto, creó hace unos años un recinto resguardado donde están los restos y una serie de lápidas con el nombre de Ávila en hebreo en las que los asistentes, por primera vez en más de quinientos años, volvieron a colocar piedras sobre ellas. Sin duda uno de los momentos más emocionantes de este encuentro fue poder rezar por los restos de nuestros hermanos olvidados durante más de quinientos años.
En Ávila se crearon los grupos de trabajo de esta III Cumbre Erensya, que aspiran a aglutinar y crear líneas de investigación para unir a las comunidades sefardíes del mundo. Juventud, Memoria e Identidad, Nuevas Tecnologías y Preservación de la Cultura Sefardí fueron algunos de los temas de estudio.
Ávila posee una hermosa muralla (una de las mejores conservadas de Europa). Desde allí, la guía nos explicó el origen de la ciudad, sus guerras y sus edictos, y la importancia de esta muralla en la cotidianidad de la ciudad. Toda Ávila es su muralla, una muralla que, en poéticas palabras de la guía, “se sigue construyendo día a día”. En la Municipalidad de Ávila se nos entregó un llavero simbólico como ejemplo palpable de la llave de España que llevamos los sefardíes en el corazón.
Ávila, ciudad natal de Santa Teresa, tiene una gran devoción por ella. Este año, en que se cumplen los 500 años de su nacimiento, se organizaron algunos eventos conmemorativos, entre ellos servir de sede a judíos sefardíes, haciendo honor al origen converso de ese personaje. En la Universidad Mística, el rector Javier Sancho habló sobre su faceta piadosa sin descartar su humanidad. Colocó a la santa lejos de leyendas y estereotipos, como una persona que dentro de sus flaquezas alcanzó un nivel de misticismo y comunión con Dios. En este ámbito hubo un intercambio literario entre el escritor Jesús Sánchez Adalid (autor de la novela histórica Y de repente Teresa, que fue elegida símbolo literario de esta conmemoración), y la escritora Esther Bendahán, colaboradora del Centro Sefarad Israel. Después, veinte mujeres judías tuvimos el privilegio de leer, para el amplio público asistente, fragmentos de poemas de la santa.
En Ávila, Liliana Benveniste (Buenos Aires) y Karen Sarhon (Estambul)  efectuaron un recital de música sefardí: Kantes de Oriente a Occidente, y la prestigiosa bailaora de origen iraní Líela Broukhim ofreció su espectáculo Dejando huellas, en el que a partir del flamenco ratifica su nexo con España.
En Madrid fuimos recibidos por el rey Felipe VI, un hombre encantador que sin mucho protocolo conversó con los asistentes, muchos de los cuales hablaron con él sobre la situación de los judíos en sus países de origen.
Después asistimos, invitados por la comunidad judía de Madrid, a su Colegio Ibn Gabirol. Allá fuimos amablemente recibidos por el joven presidente de la comunidad judía de Madrid. El colegio nos pareció una institución moderna; nos recibieron encantadores anfitriones, de unos once años de edad, entre los cuales había varios muchachos venezolanos. Su directora, Estrella Toledano, explicó todos sus logros desde preescolar hasta culminar bachillerato. Sin duda, un modelo de educación comunitaria. Ya ha­bía­mos escuchado antes de llegar que este es uno de los mejores colegios de Madrid. A este le siguió la Sinagoga Ben Yaacov en presencia de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; Alón Bar, embajador de Israel; y Alberto Ruiz Gallardón, exministro de Justicia. El grupo venezolano le expresó al embajador de Israel su preocupación por la falta de relaciones diplomáticas entre ese país y el nuestro.
En la sede de la comunidad fuimos testigos de varios programas que ellos desa­rrollan, como “Rostros” (testimonios de las personas mayores de la comunidad) o búsquedas genealógicas, proyectos que en nuestra comunidad judía venezolana, tanto sefardí como asquenazí, hemos realizado hace tiempo. Este encuentro sirvió para percatarse (en la opinión de quien esto escribe) de cuán organizada y trabajadora ha sido la comunidad judía venezolana, y cuántos ejemplos de nuestra trayectoria orgullosamente podemos ofrecerle al mundo.
A Madrid siguió Toledo. Fuimos recibidos amablemente por el ayuntamiento en la Sala Capitular. En esa ciudad manchega se firmó el documento fundacional de Erensya en 2009. Su alcalde actual, Emiliano García Ponce, nos había acompañado al Palacio Real y coordinó una especial visita guiada a las sinagogas de El Tránsito y Santa María La Blanca. La joven y experta guía que nos acompañó enfocó su discurso en la necesidad histórica de resarcir, de alguna forma, la tragedia de la expulsión de los judíos españoles y cómo se ha tratado en lo posible de que las sinagogas vuelvan a ser eso, lugares de culto judío. Tras su discurso pensé que ojalá esta filosofía continúe, ojalá se cambien las sinagogas a su nombre original y se respete la “razón de los vencidos” de la que nos habla el filósofo español Manuel Reyes Mate.
De las sinagogas acudimos a un almuerzo con varias personalidades, entre ellas Gloria Jordán Jiménez de la Fundación General de la Universidad de Castilla-La Mancha, quien, junto con su equipo, dictará cursos de verano de lengua y cultura sefardí española para no hablantes de castellano, y que sin duda serán de extrema utilidad a aquellos descendientes de judíos sefardíes que el día de hoy desconozcan el idioma, aunque conserven las tradiciones.
En Madrid, en el Centro Sefarad Israel, ubicado en el Palacio de Cañete, sede desde 2010, nos reunimos con el diputado del Partido Popular y ponente de la ley de nacionalización para los sefardíes, Gabriel Elorriaga, y el presidente de la comunidad judía local, Isaac Querub, así como también Miguel de Lucas, presidente del Centro Sefarad Israel, y Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Instituto Cervantes. Allí se habló sobre la recuperación de la nacionalidad española, recordando que el proyecto estará listo en octubre de este año. Ante las numerosas preguntas de los asistentes, el diputado Elorriaga aclaró que será requisito indispensable que el postulante compruebe su nexo con España, mediante el dominio de la lengua, de los dialectos judeoespañoles, de la historia, geografía y constitución española, o cualquier otra vía que lo acerque a España. Al respecto se pudo entender que el nexo con instituciones culturales judías en los lugares de origen será también un aval para la recuperación de la nacionalidad. Aclaró el diputado que esta ley acogerá a descendientes de los judíos españoles expulsados, sea cual sea su religión actual.
En este mismo evento conocimos la Red de Juderías, institución privada que aglutina más de veinticinco localidades españolas. Hay ciudades o pueblos pequeños con evidencia de vida judía en España que todavía no pertenecen a esta red.
Para culminar esta visita se ofreció un concierto a cargo del músico Paco Díez y el grupo Tres Culturas Tres, integrado por dos cristianos, un judío y un musulmán.
En este evento se despidieron parte de los integrantes de este viaje. Un grupo continuó a la comunidad burgalesa de Castrillo Mota de los Judíos. Su alcalde, Lorenzo Rodríguez Pérez, hombre de gran sensibilidad, burgomaestre ad honorem durante más de 26 años de la pequeña villa, logró junto con sus vecinos (aproximadamente 65 personas) el cambio de denominación de Castrillo Matajudíos por el nombre actual.
En Castrillo Mota de los Judíos existen excavaciones arqueológicas que prueban la existencia de una numerosa comunidad israelita bien organizada antes de la expulsión. De hecho, se cree que en la Mota habitaban solamente judíos, y las excavaciones permiten pensar que las casas, las sinagogas y el cementerio estarían bien conservadas. El proyecto de excavación es lento por falta de presupuesto.
En Castrillo Mota de los Judíos fuimos recibidos como hermanos que regresan. Todos sus habitantes, desde bebés hasta ancianos, se dieron cita y esperaron pacientemente que llegáramos, a pesar del frío y de la llovizna. Creo que este, junto con la visita al cementerio judío de Ávila, fue el momento más emocionante de este encuentro. Sentimos que éramos bienvenidos, que no se abandonaron en ningún momento a los ancianos de nuestro grupo, y la alegría propia de los sefardíes se fusionaban en esas caras de los habitantes y de su alcalde, contentos y con la bandera de Israel ondeando por encima de nosotros.
De Castrillo Mota de Los Judíos proseguimos a la población vallisoletana de Mucientes, donde fuimos recibidos por la municipalidad y por Paco Díez, a quien tuvimos el honor de tener en Caracas en la XII Semana Sefardí que organiza el Centro de Estudios Sefardíes de la Asociación Israelita de Venezuela. Díez nos mostró su importante museo, único en el mundo, de instrumentos musicales antiguos ibéricos y de otros países. En su bodega, y en compañía de su encantadora esposa María José y de sus entrañables amigos, el alcalde de Calahorra (próxima sede de la Red de Judíos de España) recibimos el shabat y nos sorprendió el otro día entre canciones, amigos y alegría.
Quiero culminar estas vivencias compartiendo con los lectores la maravillosa experiencia que fue asistir a este encuentro. La España que yo vi es una alejada del recuerdo de mi niñez: una España abierta, con plena conciencia del daño irreparable que se le hizo al pueblo judío con la expulsión, una España culta y profesional donde los empleados de las municipalidades o las guías contestaban cualquier pregunta y se explayaban en sus respuestas, una España respetuosa y consciente de sus raíces judías.
Al Centro Sefarad Israel, a Miguel, Fernando, María, Esther, extendemos nuestro agradecimiento profundo por permitirnos acercarnos a ellos y a todos los maravillosos compañeros de viaje, de lenguas y culturas distintas, con quienes nos her­manamos en las largas travesías de autobuses cantando las mismas canciones.
Por Miriam Harrar de Bierman, presidenta del Centro de Estudios Sefardíes de Caracas

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