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Por Beatriz W. De Rittigstein
Hace un par de semanas, en España ocurrieron unos hechos concatenados que, por ser obvios, desenmascararon plenamente al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, mejor conocido como BDS, exponiendo sus verdaderos sentimientos y propósitos judeófobos.
Estas pugnas acaecieron en el marco del festival Rototom, al cual fue invitado el cantante de reggae, judío y estadounidense, Matisyahu; sin embargo, fue vetado debido a una feroz campaña del BDS, con el señalamiento de que es un judío que apoya a Israel. Así, el BDS demostró lo que venimos advirtiendo, que extiende su odio a todo el pueblo judío y actúa como el Tribunal del Santo Oficio, persiguiendo a lo relacionado con el judaísmo. Secundando al BDS, la organización del festival Rototom le puso a Matisyahu una condición para poder cantar, que públicamente reconozca que "Israel es un Estado criminal", pero a ningún otro cantante le pidieron cuentas acerca de sus ideas ni religión, probando con desparpajo que los judíos pueden ser segregados por un movimiento que se promueve a sí mismo como defensor de los derechos humanos, pero, por el contrario, se dedica a transgredirlos con su racismo, xenofobia e injusticia.
Los incidentes trajeron polémica en España y el tema se politizó; de hecho el partido Podemos estuvo de acuerdo con la expulsión de Matisyahu.
En las redes sociales hubo una avalancha de mensajes antisemitas, la gran mayoría sin conocimiento de lo que alegaban, sólo repetían la propaganda. Muchos afirmaron de modo falaz, que sus canciones incitaban el rencor. En realidad, sus canciones transmiten un mensaje religioso y vital, tratan sobre la paz, coexistencia y armonía.
Otro asunto que estos sucesos sacaron a la luz es que el BDS es un movimiento violento. Llama la atención que, en el comunicado de disculpas de los organizadores del festival a Matisyahu, afirman que: "El Rototom Sunsplash reconoce su equivocación, fruto del boicot y de la campaña de presiones, amenazas y coacciones promovidas por BDS País Valencià". Es decir, el BDS amenaza.
Pese a que el escándalo se solucionó por la buena voluntad del cantante, la justicia española debería actuar acusando a la Diputación de Castellón, al Ayuntamiento de Benicasim y a la organización del festival Rototom, por clara discriminación.

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