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Por Bernardo Ptasevich
El pueblo judío, en Israel y en la diáspora, tiene como objetivo irrenunciable la paz, a tal punto que la han convertido en su saludo diario… Shalom! Lo que es una fortaleza moral que lo mantiene unido, es utilizado por el enemigo para su beneficio, como es utilizado contra el amor a la vida, el sistema democrático de Israel, o las normas éticas de su ejército.
El enemigo al acecho
Las armas en el mundo están cambiando. Ya no solo se trata de aviones sofisticados, misiles super modernos, buques de última generación o bombas capaces de llegar a la profundidad de la tierra. Hoy se usan con la misma fuerza la comunicación y las redes que crean opinión, alientan la violencia, reclutan terroristas o difunden ideas fundamentalistas. Hay mucha gente buena en este mundo, solo que está ocupada en su vida diaria, su trabajo silencioso, la atención de su familia o su vida social. Hay mucha menos gente mala, aunque no son pocos. Ellos están todo el día, todos los días del año, trabajando para conseguir sus malignos objetivos, hacen ruido, amenazan, publican y ejecutan.
Cuando proclamar querer paz se vuelve en contra
Los terroristas saben que queremos la paz, pero eso les da un poder adicional. Si por el contrario pensarán que queremos la guerra y que iremos por ellos al rincón en que se encuentren, los parámetros del enfrentamiento entre las dos civilizaciones cambiarían. Es muy desigual la lucha entre quien quiere matar y quien quiere vivir. Los primeros se aprovechan de ello, se hacen mucho más fuertes y más peligrosos porque saben que el rival no es igual a ellos. Digamos que casi no tienen oposición a su maldad. Defenderse puede no ser suficiente a veces. Si por el contrario se dejará ver que los vamos a atacar, no solo cuidarnos para recibir el menor daño posible, algún tipo de precaución deberán tomar, ya no les será tan impune cometer sus actos terroristas. Desde ya, tiene que estar claro que el que mata muere. Lamento que esto sea así, pero no hay otra fórmula.
Cuando difundir que amamos la vida se vuelve en contra
¿De que ha servido hasta ahora proclamar a los cuatro vientos que amamos la vida, que es un valor fundamental para nosotros? ¿Para que la buena gente se de cuenta de que estamos con ellos y para que la mala gente lo utilice para perjudicarnos? Un terrorista que ama la muerte va a utilizar esa consigna en su beneficio, es más fácil atacar a quien ama la vida porque no hay demasiado riesgo. Por ello, hay que seguir amando la vida pero no hacer de ello una proclama ya que no necesitamos confirmar todo el tiempo quienes somos.
Ser judío o israelí nos convierte en objetivo terrorista
La civilización está en peligro. Los hombres, mujeres y niños de la civilización occidental están en peligro. Muchos musulmanes también están en peligro. Son tantos los musulmanes que un pequeño porcentaje de fanáticos son demasiados. El resto de ellos y son muchísimos mas también sufren las consecuencias de sus actos. Podemos pensar entonces “¿por qué no hacen nada?”. Está claro que de hacerlo serán castigados, decapitados, muertos, o heridos y sus familias atacadas. Quizás ellos también estén en una trampa sin salida. Pero ser judío o israelí tiene un plus en la elección de las víctimas futuras. Los terroristas quieren la frutilla de la torta y eso es Israel y el pueblo judío. A muchos cristianos, ateos o de cualquier otra creencia no les importa el problema porque creen que no es para ellos. Cuando entiendan que no es así puede ser tarde. No todos los que piensan así son antijudíos, ni antisemitas, ni anti Israel. La mayoría de la gente vive en otro mundo, no sabe lo que pasa o si sabe algo es por leer alguna vez un diario o mirar una página en la web en la que la historia oficial es que los judíos son malos y todo lo demás es bueno, inclusive el terrorismo.
¿Los terroristas fanáticos son personas?
Esta es una definición muy importante para saber cómo manejarse en la difícil situación en que hoy se encuentra el planeta. Un individuo, cosa, o como se llame, capaz de ejecutar a sangre fría, de cortar la cabeza de un ser humano sin despeinarse, destruir todo lo que se le presente en el camino, ¿es un ser humano? ¿Le corresponde el trato de los seres humanos? ¿O sea que el tiene todos los derechos pero ninguna obligación? ¿Puede matar y debe ser juzgado con leyes humanas? ¿Puede torturar y debe ir a un juicio justo? ¿Puede decapitar y ser juzgado por leyes democráticas de los seres humanos? Es una lucha desigual que de esta forma ya tiene un ganador y un perdedor. Es imposible luchar contra un enemigo así con estas leyes y estas armas.
Ser o no ser, vivir o morir
Debemos entender lo que está en juego. Cuando unos quieren exterminar y matar a los otros, la cosa es entre la vida o la muerte. El terrorismo quiere acabar con todo. No va a escatimar métodos, no va a ceder en su maldad infinita, cada vez sera más cruel, más efectivo y tendrá mas poder. Al menos que cambiemos algo de nosotros. No podemos seguir soñando en un mundo de hadas, lleno de estrellas, donde el sol brille todos los días y la luna nos alumbre durante la noche. La realidad de hoy es la oscuridad, una oscuridad que todavía se asemeja a un eclipse de luna parcial pero que pronto puede ser uno total que elimine la luna y su tenue luz nocturna. Todos los días mueren inocentes en muchos lugares del mundo en manos de los extremistas. Claro, si no soy yo, no es mi familia, no son mis vecinos, es cosa de otros. Debemos despertar, esto es cosa de todos, no de un país, no de un pueblo, no de una raza, no de una religión. Si queremos salir de este agujero sin fin debemos afrontarlo todos juntos. Los que quieren vivir contra los que quieren morir. Si para ello hay que matar, lamentablemente habrá que hacerlo. Las leyes, tanto religiosas como jurídicas, dicen que se puede matar si está en peligro nuestra vida. Hoy nuestra vida está en peligro.
Último momento en Israel
En momentos de publicar este editorial, los ciudadanos israelíes no pueden salir a la calle sin que su vida corra peligro. Los niños no pueden ir a la escuela, los jóvenes soldados son atacados con cuchillos en cualquier parada de ómnibus, las mujeres no pueden ir a comprar alimentos y los trabajadores van a cumplir con sus obligaciones sin saber si volverán a casa. No voy a describir los atentados porque están en las noticias, pero esto es lo que promueve el Hamás y los musulmanes extremistas. Los árabes y musulmanes moderados callan y son por ello cómplices. Es urgente adaptar las leyes, dictar una ley antiterrorista severa que contemple estos hechos. Cuando esto suceda, para muchos, ya será tarde. Basta de discursos vacíos.

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