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Por Beatriz W. De Rittigstein
Desde hace tiempo, hay articulistas que publican toda clase de absurdos infundios contra el Estado de Israel en medios ligados al gobierno. Hace días, leímos en las redes sociales y en un diario del Estado un texto que trajo al presente el conocido libelo de sangre, calumnia que justificó la masacre de poblaciones judías a lo largo de la geografía europea, desde el oscurantismo medieval y que, por lo visto, continúa en nuestros días, por parte de determinados autores quienes impulsan la difamación judeofoba. Estas falacias podrían relacionarse con el discurso tramposo de Riad Manzur, embajador de AP en la ONU, al tratar de incriminar a Israel, como parte de una campaña mundial.
Las denuncias no son nuevas ni originales. Tienen unos mil años. Recordemos que el libelo de sangre constituye una falsa acusación surgida en los inicios de la Edad Media, a través de la cual culpaban a los judíos de matar a niños cristianos para usar su sangre en la preparación del pan ácimo o Matza que se come en Pascua o Pesaj.
De igual modo, incriminan a Israel en el tráfico de órganos, como si se tratara de una política de Estado, y para darle más fuerza, engañosamente traen como prueba un link que lleva a lo publicado por un "vocero imperial", The New York Times, donde hay un trabajo de investigación sobre una red de comercio de órganos; pero, estos autores antijudíos, conveniente a lo que quieren demostrar, no explican que ese es un delito en Israel, que en dicha red había gente de distintas nacionalidades, que según la OMS hay miles de trasplantes ilegales en el mundo y que gracias a la labor de la policía israelí, detuvieron a tres traficantes. Por cierto, Irán es el único país del mundo que permite la comercialización de órganos.
Además, en tiempos medievales, en los que prevalecía la superstición, se atribuía a los judíos el tratar con brujas y hechiceros; o los asemejaban a la imagen de un personaje perverso: el diablo; así, para las poblaciones medievales, los judíos tenían cachos, rabo y un olor particular. Ahora, los judeofobos para demonizar a Israel lo comparan con la Alemania nazi.
El antiguo antijudaísmo demonizó a los judíos y en la actualidad sirve de ejemplo para quienes intentan deslegitimar la existencia del Estado judío. Nada nuevo bajo el sol.

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