Palestinos quemaron el complejo de la tumba de José
20/10/2015
Por Beatriz W. De Rittigstein
En estos tiempos en los cuales el mundo occidental enfrenta el peligro de ataques terroristas por parte de grupos yihadistas, resulta evidente por las trágicas experiencias vividas, que las comunidades judías son doblemente vulnerables: como ciudadanos comunes y por su condición religiosa. En marzo de 2012, el terrorista Mohammed Merah asesinó a tres niños y un profesor en la escuela Ozar Hatorá de Toulouse. La semana anterior, Merah había ejecutado a tres soldados franceses.
En mayo de 2014, un hombre armado irrumpió en el Museo Judío de Bélgica, matando a cuatro personas. A los pocos días, Mehdi Nemmouche, francés de origen argelino, fue arrestado en Marsella por su nexo con el embate en Bruselas. Las autoridades aseguraron que el sospechoso pasó un año en Siria, entre radicales islámicos.
Tras el ataque terrorista que en los primeros días de este año fue perpetrado por los hermanos Said y Cherif Kouachi, contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo, otro terrorista, Amedy Coulibaly, tomó por asalto un supermercado kosher en París. Cabe destacar que los tres terroristas estaban coordinados. En total, contando las acometidas de esos días, los yihadistas ultimaron a unas veinte personas.
A mediados de mayo de 2015, hubo dos ataques terroristas en Copenhague. El primero, en el centro cultural Krudttønden, cuando un sujeto armado, Omar Abdel Hamid Al Hussein, mató al cineasta Finn Nørgaard. Horas más tarde, un segundo tiroteo tuvo lugar cerca de la sinagoga de Krystalgade, durante la celebración de una Bat Mitzva, donde Al Hussein mató a Dan Uzan, voluntario que custodiaba el predio comunitario.
Durante las investigaciones, luego de los ataques islamistas del reciente 13 de noviembre, se descubrió que el organizador de esos crímenes, Abdelhamid Abbaoud, belga de origen marroquí, planeaba atacar instituciones judías. Abbaoud había comentado: "Haremos más daño, sobre todo a los judíos, y llevaremos a cabo actividades contra las escuelas y el transporte de la ciudad".
Los países occidentales están sufriendo una ola de terror islamista, en la cual, los judíos constituyen objetivos específicos, pues además del odio inculcado desde ciertas suras del Corán, las comunidades son propicias ante las dificultades de atentar contra el Estado de Israel.

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