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Por Beatriz W. De Rittigstein
Al finalizar el año pasado fuimos sorprendidos por la transmisión en Argentina, de dos audios que datan de 2012. En ellos, Héctor Timerman aseguró a los dirigentes de la AMIA y de la DAIA: "Ellos (por los iraníes) hace 18 años pusieron la bomba" y pese a afirmar su convencimiento de que Irán fue responsable del atentado terrorista contra la mutual judía, el excanciller intentó persuadir a sus interlocutores de negociar con el régimen de los ayatollahs, como el mejor camino para esclarecer los ataques que en los 90 sacudieron Buenos Aires.
En las conversaciones se oye el rechazo de las autoridades judías a concertar con Irán. Ciertamente, a la luz de los acontecimientos, no hay con quién negociar, pues la teocracia que planificó la voladura del edificio del organismo judío, sigue en el poder. Varios de los implicados tienen cargos, atribuciones y continúan sus actividades terroristas por el mundo. Además, cabe preguntarnos qué se puede tratar con los extremistas iraníes si no reconocen la legitimidad de la existencia de Israel y con frecuencia manifiestan su judeofobia al negar la realidad del Holocausto.
Esas reflexiones debió tenerlas el excanciller Timerman antes de iniciar el acercamiento con los iraníes y más aún, tal como lo reconoció en ambos audios, que no le cabe duda que los iraníes pusieron la bomba que destruyó la sede de la AMIA.
Resulta obvio que tal componenda no llegaría a nada y que, en todo caso, los victimarios podrían ser los beneficiados. Por ello nos preguntamos: para qué tener arreglos con los asesinos de ciudadanos argentinos. Si ese acuerdo no traería ante la justicia a los culpables, cuál era la necesidad de firmarlo.
Los propios jerarcas iraníes comprendieron que no lograrían sus propósitos, es decir, librarse de los señalamientos por sus crímenes y decidieron no continuar con la bufonada.
En uno de los audios, Timerman ratifica: "Voy a mandar un equipo a Ginebra con o sin comunicado de la AMIA. Lo que digan ustedes no me importa. Esta es una buena oportunidad para la Argentina. Voy a hacerlo con o sin apoyo… ".
Ante tamaña presión sobre la comunidad judía y la soberbia del que fuera canciller en la era Kirchner, es importante saber en qué consistía esa buena oportunidad para la Argentina, a la cual se refirió Timerman.

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