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Palestinos sin líderes
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Si te olvidare, oh Jerusalén…
02/05/2016
Por Guido Maisuls
Pesaj trae un profundo aroma a paz, a nuestra historia, a nuestras tradiciones y a la Tierra de Israel.
Salida de Egipto y comienzo del Éxodo, 15 de Nisán del 2448 o año 1313 antes de la Era Común
El pueblo Hebreo estaba en un gran dilema pues aguardaban con gran temor a orillas del mar, sin saber qué hacer. Si entraban al mar podían ahogarse, si luchaban contra el ejército del Faraón podrían perecer en el combate y si volvían a Egipto deberían continuar en la esclavitud.
De pronto y con gran determinación, irrumpió Najshón, hijo de Aminadav, de la tribu de Iehuda e introdujo un pie en el mar pero este no se abrió, se sumergió hasta su cintura y luego hasta su pecho y el mar lo seguía cubriendo, cuando las aguas alcanzaron su nariz y ya no podía respirar… el mar se abrió y el pueblo con gran regocijo comenzó a cruzar por el sólido y seco lecho rumbo hacia la Libertad.
Pesaj siempre está presente en nuestras conciencias y en nuestros sentimientos, Pesaj nos trae un dulce aroma a libertad, Pesaj nos brinda un delicado aroma a primavera.
Minsk, hoy capital de Bielorrusia. Pesaj de 189….
La vida de Jacob Maisuls transcurría dramáticamente en su Minsk natal, ciudad que amaba desde siempre pero los últimos acontecimientos lo inquietaban y lo preocupaban, desde el asesinato del Zar Alejandro II en la ciudad de San Petersburgo venían ocurriendo violentos pogroms en todos los dominios del Imperio Ruso y ahora habían aparecido estos desgraciados sucesos en su propia ciudad, en su propio vecindario, muy cerca de su hogar.
Con voz grave y quebrada explicaba a su padre que no debiéndole ninguna lealtad a este emperador que promovía activamente la persecución, el aislamiento y la pobreza de su comunidad, tomaba la forzada decisión de dirigirse al puerto de Odessa y subir al primer barco que zarpara hacia América.
Pesaj tiene un agradable aroma a vida. Pesaj nos trae un dulce aroma a libertad.
Bunker de la calle Mila 18, Varsovia.
Víspera de Pésaj, lunes 19 de abril de 1943
Era víspera de Pésaj, un lunes 19 de abril de 1943 y Mordejai Anilevich lanza desde su bunker de la calle Mila 18, el levantamiento del Gueto de Varsovia para detener a las tropas nazis que comenzaban la segunda deportación masiva de judíos hacia los campos de la muerte, con poco más de doscientos combatientes judíos muy pobremente armados pero con la firme determinación de luchar contra el asesinato masivo y por la entonces utópica libertad de su pueblo.
En el cuarto día del heroico levantamiento escribe: “El sueño de mi vida se ha cumplido. La Autodefensa Judía en el Gueto ya es un hecho; la resistencia armada es una realidad. Soy testigo de los actos heroicos de los sublevados judíos".
El 8 de Mayo de 1943, el comandante de la organización judía de combate de tan solo 24 años de edad, Mordejai Anilevich ya no estaba entre los vivos, su cuerpo y el de otros combatientes yacían en el búnker de Mila 18. Habían ofrendado sus vidas en la heroica causa por la Vida y la Libertad.
Pesaj  huele fuerte a continuidad, a la familia, a los abuelos, a nuestros padres, a nuestros hijos y a nuestros nietos.
Corrientes, Capital. Vísperas de Pesaj de 1958
Mi abuela Sara iba de compras una vez a la semana al mercado de frutas y hortalizas del barrio donde vivíamos y me había otorgado el gran honor de ser su ayudante oficial. Con mis cinco añitos de edad me sentía muy orgulloso de tal honrosa actividad. La recompensa más preciada era el infaltable chipá correntino (exquisito pan hecho con almidón de mandioca, queso, leche, huevos, manteca y sal) con que me obsequiaba mi abuela por mis valiosos servicios.
En esa hermosa mañana de abril del 58 y antes de salir al mercado, mi querida abuela me decía con una dulce y cálida sonrisa: “Esta semana ya no habrá chipá, lo reemplazaremos por matzá (pan ázimo elaborado con harina y agua, la comida oficial de Pésaj) porque debemos recordar que ya no somos esclavos, somos libres”.
Sentí la falta del chipá correntino porque aun hoy me resulta muy rico pero esa vez disfruté realmente de la matzá y de la conciencia de Libertad que me trasmitió mi querida y bella bobe (abuela en idish).
Pesaj nos otorga un intenso aroma a la salud, a la alegría y a los amigos.

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