El Monte del Templo tiene múltiples túneles

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Desde los tiempos del rey Salomón hasta el retorno del exilio de Babilonia y el período hasmoneo (siglos X a I AEC), el Monte del Templo en Jerusalén fue una plataforma relativamente pequeña construida en la cima del Monte Moría y su punto más alto era la Roca de la Fundación; éste era el sitio del Templo de Israel, del cual habla la Bíblia.

El mayor proyecto de construcción del rey Herodes fue duplicar el área del Monte del Templo incorporando parte de la colina al noroeste (que debió ser nivelada, y sobre ella construyó la Fortaleza Antonia) y rellenando partes de las quebradas alrededor.

Herodes transformó el Segundo Templo en un edificio esplendoroso y rodeó el Monte del Templo por sus cuatro lados con sólidos muros de contención. Los muros, cuyas bases están sobre el lecho de la roca, fueron construidos con grandes piedras talladas cuyos bordes estaban hermosamente decorados.

Cada hilera estaba colocada a unos 2 ó 3 centímetros más atrás de la hilera inferior; las piedras pesaban alrededor de cinco toneladas cada una, y las piedras esquineras, diez toneladas.

El Monte del Templo, los edificios y el Templo mismo fueron destruidos completamente por las legiones romanas en el año 70 del primer milenio. La parte inferior de los muros del Monte del Templo se conservó, y sus restos aún están en pie y son admirados por miles de turistas que visitan Israel anualmente.

Largas secciones del muro sur del Monte del Templo y su esquina suroeste quedaron al descubierto durante la década del 70, mostrando un cuadro comprehensivo de los monumentales muros herodianos que rodeaban el Monte del Templo y las vastas áreas de construcción pública fuera de ellos.

El muro occidental del Monte del Templo, el Kotel, dentro de la actual Ciudad Vieja de Jerusalén, es el más largo con unos 485 metros. La mayor parte de sus características de construcción, incluyendo las bases y las cuatro puertas que alguna vez tuvo, son ahora conocidas. No lejos de la esquina suroeste del Monte del Templo, se puede ver los restos del “Arco de Robinson” que salen del muro. Este arco alguna vez sostuvo una monumnental escalinata que daba acceso al Monte del Templo desde la calle principal debajo de él.
Una interpretación esquemática de todo el Muro Occidental, que muestra la sección visible hoy en día.

El más conocido de los vestigios de las construcciones herodianas en el Monte del Templo es la tradicional área de oración judía junto al Muro Occidental (el “Muro de los Lamentos”) que ha estado expuesto, por sobre el nivel del suelo, durante dos mil años. La guerra de los Seis Días (en 1967) brindó la oportunidad de explorar a lo largo de la continuación del Muro Occidental, desde la plaza de oración hacia el norte.

Al entrar a un túnel en la plaza de oración, uno se vuelve hacia el norte en un complejo medieval de bóvedas subterráneas y un largo corredor con habitaciones a ambos lados. Incorporado a este complejo se encuentra una estructura de cúpula romana y medieval, construida con grandes piedras calizas. Incluye una antigua habitación herodiana construida con piedras bien talladas, con doble apertura y muros decorados con pilastras protuberantes. El arqueólogo Ch. Warren, que estudió el área en el siglo XIX, lo llamó erróneamente el “Salón Masónico”.

El complejo abovedado concluye en el Arco de Wilson, que lleva el nombre del explorador que lo descubrió a mediados del siglo XIX. El arco, sostenido por el Muro Occidental, era de 12,8 metros de ancho y se elevaba por encima del nivel del suelo actual.

El historiador Flavio Josefo menciona que durante el período del Segundo Templo un puente conectaba, al oeste, el Monte del Templo con la Ciudad Alta. Este puente llevaba a veces agua a través de un conducto desde las Piletas de Salomón fue destruido durante la Revuelta Judía contra Roma (66-70 EC) y reconstruido durante el período islámico.

Debajo del Arco de Wilson, un gran salón cruciforme, parte de una construcción del período mameluco, fue limpiado de escombros y fue descubierta una gran cisterna de agua, revelando el Muro Occidental herodiano en toda su gloria.

Desde este punto, y a lo largo de la cara exterior del muro occidental herodiano del Monte del Templo, se cavó lentamente y con mucho cuidado, bajo la supervisión de arqueólogos, un largo y estrecho túnel. A medida que los trabajos progresaban bajo los edificios de la actual Ciudad Vieja, el túnel era reforzado sistemáticamente con soportes de concreto.

Un tramo del muro occidental de 300 metros de largo quedó a la vista en prístinas condiciones, exactamente como fuera construido por Herodes.
Al final de este túnel hecho por el hombre, quedaron al descubierto una sección de 20 metros de largo de un camino pavimentado y un antiguo acueducto hasmoneo labrado en la roca, que conducía al Monte del Templo.

Hoy en día uno puede seguir a lo largo de él a un depósito público y de ahí a un nuevo túnel corto que lo conduce hacia afuera, a la Vía Dolorosa en el Barrio Musulmán.

El proyecto de los Túneles del Muro Occidental fue supervisado por los arqueólogos M. Ben-Dov y posteriormente por D. Bahat, de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

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