Hay viviendas ecológicas en Israel

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Cuando proyecta una vivienda, Isaac Meir considera factores poco convencionales: la dirección del viento, la aridez, las temperaturas medias, la exposición al sol, los ángulos y las horas del día en que el sol daría sobre cierta parte de la estructura, o los materiales de construcción capaces de conservar el fresco en verano y capturar el calor en invierno.

Meir es un eco-arquitecto, especialista en la planificación de viviendas en zonas áridas y jefe del departamento “El hombre en el desierto” del Instituto Jacob Blaustein de Investigación del Desierto de la Universidad Ben Gurión. Sus viviendas ahorradoras de energía no sólo pretenden aprovechar al máximo el entorno desértico, sino también favorecer al medio ambiente.

La especialidad de Meir es la arquitectura pasiva y de baja energía (PLEA por sus siglas en inglés), una forma internacionalmente reconocida de desarrollo, documentación y difusión de los principios del diseño bioclimático, entre ellos la aplicación de técnicas naturales y novedosas destinadas a calefaccionar, refrigerar e iluminar.

La posición prominente de Meir en este campo le llevó a ser invitado el año pasado a una conferencia sobre eco-arquitectura en Túnez, pese a no haber relaciones diplomáticas entre Israel y la República Tunecina.

“Espero que los contactos que establecimos en el taller sirvan de base para una futura cooperación”, declaró Meir en una rueda de prensa que tuvo lugar al final de la reunión, a la que asistieron también representantes de Marruecos y Jordania.

En tanto que la arquitectura pasiva y de baja energía prospera, en una iniciativa global de planificación ecológica y responsable hacia el entorno, su institucionalización está recién dando sus primeros pasos. La Asociación Internacional de Arquitectos de PLEA organiza conferencias, talleres, reuniones de expertos, consultorías y publicaciones científicas para compartir información y difundirla
La participación de Meir en la organización es un complemento natural de sus inquietudes profesionales. Se graduó e hizo su maestría en arquitectura y urbanismo en el Politécnico (Technion) de Haifa en los años 80, y en 2002 se doctoró en arqueología en la Universidad Ben Gurión.

En el Instituto Blaustein de la UBG, Meir ha dedicado gran parte de sus investigaciones a la arquitectura del desierto, específicamente a las características de una arquitectura sostenible y consciente del entorno en zonas áridas, además de estudiar la evolución y adaptación de las tecnologías y tipos de construcción en el período bizantino y los cambios climáticos coincidentes.

Meir participa en comisiones internacionales sobre eco-arquitectura y en consejos del gobierno en capacidad asesora. También ha ganado premios por el estudio y diseño de viviendas en relación con el clima. Pero es el libro sobre clima y diseño, del que ha sido co-autor, el que ha llamado la atención y despertado el entusiasmo de académicos y arquitectos en el mundo entero.

“En 1994, la Universidad Ben Gurión organizó una conferencia sobre “Arquitectura de los extremos o arquitectura pasiva de bajo consumo energético”, le explica Meir a ISRAEL 21c. “La mayoría de los participantes estaban interesados en los principios de la construcción en zonas áridas. Por aquella época, un arquitecto de Nueva Delhi estaba organizando un taller y nos invitó a colaborar”.

Uno de los subproductos de la conferencia fue un conjunto de trabajos preparados por delegados expertos de Australia, Inglaterra, India e Israel, compilado en un libro que McGraw Hill publicó en 2001 bajo el título: Climate Responsive Architecture – A Design Handbook for Energy Efficient Building. El libro ha sido incorporado a la bibliografía de arquitectura en las universidades de la India como un manual general sobre construcción ecológica. “El número de contribuciones israelíes fue considerable, teniendo en cuenta el tamaño del país”, comentó Meir.

“Hay una enorme cantidad de material teórico derivado de proyectos de investigación, relacionados con la arquitectura que tiene en cuenta los datos del clima y los medios de reducir el consumo de energía”, agrega Meir, “pero es muy raro encontrar ese material en forma accesible para los arquitectos que, por lo general, no se interesan por los datos cuantitativos. Lo que este libro hace es extraer lo que está detrás de los números y convertirlo en instrucciones de construcción, sin entrar en los detalles minuciosos de las investigaciones y sus resultados”.

Después de la publicación, el Profesor Arvind Krishan de Nueva Delhi, colega y colaborador, descubrió que en China se utilizaba la obra como texto básico para los estudiantes de arquitectura. “El libro se tradujo al chino en 2004. Gracias a que sus principios de diseño y planificación son genéricamente aplicables, ha despertado gran interés”, comentó el Prof. Krishan a ISRAEL21c.

Meir opina que lo que distingue a esta obra de otras similares, es una sección de instrucciones sobre cómo elegir el sitio de construcción en función de la dirección del viento y la orientación respecto del sol, y los consejos prácticos sobre el diseño de la construcción y el comportamiento de las estructuras en determinado clima.

Otra característica particular es la combinación de la arquitectura vernácula tradicional con las nuevas pautas eco- arquitectónicas. “La ventilación, la calefacción y refrigeración pasivas pueden convertirse en ventajas si se aprovecha lo que ofrece el medio ambiente, en lugar de someterse a sus limitaciones”, dice Meir.

Conforme a ello, los eco-arquitectos admiten en sus edificios estructuras de acumulación de la radiación solar, para sacarles ventaja a los inviernos soleados con noches frías. De la misma manera, en las regiones montañosas y tierras altas, buscan aprovechar la ventilación cruzada para enfriar el edificio durante las horas del día.

“Nos hemos metido en un espacio que no había sido cubierto por publicaciones similares, el de la construcción en terreno desértico y árido” resume Meir. “El libro utiliza el sentido común y las técnicas básicas que permiten mejorar las condiciones de trabajo y de vida, sin tener que recurrir a una tecnología sofisticada. Para la gran mayoría, este es un enfoque pertinente, porque sólo una pequeña minoría puede permitirse el empleo de materiales especializados y soluciones de alta tecnología. La mayoría necesita tecnologías simples basadas en el sentido común”.

Fuente: Agencias / Por Stephanie Freid

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