Israel: nación víctima de “bullying”
02/01/2017
Jerusalén, Niza, Berlín
18/01/2017

Las acciones de la ONU no han servido para lo que debe ser su mandato; son pocos los designios cumplidos. Hemos visto tragedias humanas sin que hiciera algo efectivo. Pese al propósito de “nunca más”, los genocidios se han ido sucediendo, como en Irak y Siria.

Un ejemplo de ineptitud es el que ocurre contra Israel, víctima de una mayoría automática conformada por países que, en muchos de los cuales no rige un sistema democrático; éstos aprueban resoluciones calumniosas y muestran un doble rasero. Así, Israel es centro de un número de condenas muy superior al que en conjunto y por razones válidas reciben Siria, Irán, Sudán y Corea del Norte.

El 2016 terminó con la aprobación de la Resolución 2334, presentada como una condena a los asentamientos judíos en los “territorios ocupados”, cuando en realidad son territorios en disputa, cuyo estatus definitivo debería ser precisado en convenios. Tal resolución trató el caso de Jerusalén Este, incluyendo los lugares santos judíos, del mismo modo que los asentamientos. Además, culpó a Israel de no resolver la situación de los palestinos, sin tomar en cuenta que en cumbres pasadas, como la de Camp David en 2000, el primer ministro israelí de aquel tiempo, Ehud Barak, ofreció el 97% de los reclamos territoriales y el 3% restante se saldaría con un intercambio geográfico; la respuesta de Arafat fue un rotundo no; en 2008, Ehud Olmert ofreció un plan semejante a Abbas, quien lo rechazó.

La 2334 tampoco especifica la responsabilidad palestina en la incitación a la violencia ni el terrorismo permanente. Ni siquiera menciona la enorme corrupción de las autoridades palestinas como obstáculo de la concreción de un Estado. Y omite señalar que en la práctica hay dos gobiernos palestinos: el de Fatah en Cisjordania y el de Hamas en Gaza.

Días antes, en su último discurso ante el Consejo de Seguridad, Ban Ki-moon admitió: “Las décadas de maniobras políticas han creado un volumen desproporcionado de resoluciones, informes y conferencias para criticar a Israel”.

Ahora se pretende un diálogo de paz tras apoyar a una resolución desequilibrada a favor de los palestinos, cuya dirigencia no acepta compromisos bilaterales, sino que, a través de la ONU y sus agencias, les concedan derechos no negociados entre las partes.

BEATRIZ W. DE RITTIGSTEIN


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