Daniel Slimak (período 2002-2005)
20/06/2017
Salomón Cohén Botbol (período 2010-2012)
20/06/2017

 

Hay cosas que no se negocian, como tus principios y tus ideas

 

¿Cuál fue su principal objetivo en la CAIV?

Crear lazos de comunicación con el gobierno nacional y todos los sectores. En aquel entonces teníamos gran interés en mantener puentes, generando una estable y positiva relación entre Venezuela e Israel, donde los intereses comunitarios estuviesen bien representados y protegidos.

 

¿Cómo se manejó la hostilidad contra la kehilá por parte de algunas instancias del gobierno?

Durante nuestra gestión nos tocó defender y poner en alto nuestra posición como judíos, el tema del Judaísmo, la identificación inquebrantable con Israel, y le hicimos saber al gobierno que nosotros no íbamos a cambiar de línea. Hubo una serie de eventos por los cuales el gobierno fue acusado de antisemita, fue el Centro Wiesenthal el que generó reacciones del gobierno. Nosotros no tuvimos realmente ataques directos y frontales hacia la comunidad, pero es cierto que no somos los mejores amigos y no pensamos de la misma manera.

 

¿Recuerda alguna anécdota significativa?

Recuerdo que sostuve, en compañía de la Junta Directiva de la CAIV, una entrevista muy importante con el presidente Chávez. Fue un encuentro que duró un par de horas. Una de las cosas que nosotros aprendimos, y ojalá que las futuras juntas lo hayan acogido igual, es que si uno no es amigo de alguien eso no significa que tengas que convencer al otro de lo que tú crees o antagonizarlo. Cada quien tiene sus principios y hay que ser fieles a ellos. Esa fue la base de la conversación con el presidente, con mucho respeto y altura.

 

¿Cuál fue el tema principal de ese encuentro?

En aquel entonces fuimos con una propuesta muy clara: le pedimos a Chávez que usara la influencia que tenía en el mundo árabe. Le dije: “Usted tiene una posibilidad de hacer algo que nadie ha hecho, ser el intermediario para generar la paz entre Israel y el mundo árabe”. Él no se negó, pero un par de semanas después tuvimos manifestaciones en Caracas en apoyo a Palestina. Por lo menos lo intentamos.

 

¿Una experiencia que jamás olvidará?

Tuve el triste honor de despedir al embajador de Israel en Venezuela, cuando se cortaron las relaciones diplomáticas. Me tocó bajar la bandera de Israel y despedir al embajador junto a su familia. Recuerdo que lloré como un niño, jamás imaginé que en mi país, Venezuela, iba a tener que despedir al embajador de la nación con la que me siento totalmente identificado.

Creo que en nuestra comunidad tenemos que estar centrados, mantener nuestra posición, nuestros valores, nuestra solidaridad con el hombre de a pie y no agarrar caramelos. Hay cosas que no se negocian, y esas son tus principios y tus ideas.

 

¿Un mensaje para la kehilá?

Quisiera dar un mensaje de fe y esperanza. Tengo la esperanza de que Venezuela va a resurgir, volver al sendero democrático, a un sendero de paz, a ser el mejor país del mundo como siempre lo vimos, soñamos y vivimos muchos de nosotros. Algunos tuvimos que irnos por distintas razones, nada diferente a los dos millones de venezolanos que han emigrado, pero tengo fe de que el país se va a volver a enrumbar.

Deseo que la comunidad judía venezolana, ejemplo en el mundo entero, pueda volver a brillar y a ver familias felices con residencia en un país que abrió los brazos y recibió con tanto cariño a muchos de nosotros que éramos inmigrantes.


Fuente NMIdigital.com

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