Comunicado CAIV 2018-10-27
27/10/2018

La noche de los Cristales Rotos

El pasado 12 de Noviembre de 2018, se llevó a cabo en la sede de la Fraternidad Hebrea B´nai B´rith el acto recodartario de la Noche de los Cristales Rotos. Implecablemente organizado por el Comité Venezolano de Yad Vashem, y bajos los auspicios de CAIV, B´nai B´rith, Espacio Anna Frank y Wizo.

El acto contó con una nutrida presencia, tanto de público comunitario como ex-tracomunitario. Isaac Bimblich, Presidente de la Logia Caracas dió la bienvenida, Las intervenciones fueron interesantes y bien recibidas. participaron el Rabino Principal de la Asociación Israelita de Venezuela, Isaac Cohén; el presidente de CAIV, Elías Farache, y el Presidente del Comité Venezolano Yad Vashem, Tomás Osers. Además actuó David Bittan como orador de orden. El Embajador de Alemania, Excmo. Señor Daniel Kriemer se dirigió al público,

En esta página podrán encontrar las palabras del Rabino Isaac Cohén, de Elías Farache y de Tomás Osers.


Palabras de Elías Farache:

 

Ni fue una noche (fueron tres días completos) ni fueron solamente cristales: 1400 sinagogas (algunas centenarias) quemadas, más de 7000 comercios destruidos incluyendo 29 centros comerciales. Y más de 30000 judíos alemanes y austríacos enviados a campos de concentración.
Fue el Pogrom de Noviembre. La “Noche de los Cristales” es una expresión popular nazi.
Ahora que el fascismo levanta la cabeza no dejemos que su idioma nos hable.
En general, las informaciones sobre la Noche de los Cristales rotos, y las referentes a la Shoa, el Holocausto, son lacónicas narraciones.
Aburridas, mucho más que la anterior que acabo de leer.
Ya eso es grave.
Pero más grave aún, es la caída en las garras del tiempo que conllevan al olvido, pasando por la minimización de los hechos y su banalización.
Para muestra, un botón.
Justo este año que ha transcurrido desde el último acto de KristallNacht en 2017, hasta este de hoy en 2018, se han consumado las premoniciones que parecían y fueron lugar común:
En primer lugar, la retahíla de incidentes y atentados antisemitas del último año, el auge del antisemitismo.  La masacre de Pittsburgh de hace un par de semanas….
Pareciera que siempre habremos de tener temas para estos actos, incidentes nuevos.
Luego, y algo que nos toca muy de cerca, la desaparición de los testigos presenciales, víctimas de la Shoá, de nuestra comunidad.
De la Barbarie nazi y sus cómplices en mayor y menor grado.
Este año, ya no están con nosotros, en este orden, ni Hillo Ostfeld, ni Eric Ami Schwartz, ni David Yisrael.
Tres testimonios, cada uno en su estilo y en su ámbito de influencia.  Tres sobrevivientes que fundaron sólidas familias, se sobrepusieron al horror de los campos de concentración, que contaron sus historias y cuya mirada vehemente, triste y educadora decían más que miles de palabras.
Tres asiduos asistentes a actos como este.  Siempre.
Hillo Ostfeld fue un orador insigne que capturaba la audiencia con el rigor y el sentir de su relato.  Sufrido y valiente.  Un sobreviviente emprendedor y agradecido de la vida.  A pesar de todo. En varias ocasiones enmudeció a la audiencia con su testimonio vívido.  En televisión, en la Asamblea Nacional. Lo extrañamos.
Eric Shwartz, el señor Ami, era un sobreviviente discreto. Callado.  Con un agudo sentido del humor que rayaba en el cinismo, pero con un don de gentes y una bonhomía que nadie nunca le arrebató. Su silencio respecto al tema era ensordecedor.  Lo extrañamos.
David Yisrael era un vehemente y carismático personaje.  Un sobreviviente combativo. La emoción que transmitía cuando nos dirigía la palabra en actos como este, nos erizaba la piel.  Nos dejaba meditando.  Lo extrañamos.
¿Quién ha de reemplazarlos en su denuncia del horror?
Nadie.
¿Quién puede y debe asumir, parcialmente, su legado?
Nosotros.
Sin la misma fuerza, sin la misma vehemencia.
Sin el mismo dolor contagioso, pero tratando de tomar compromiso.
Porque es difícil hablar y transmitir en tercera persona.
Los familiares de los sobrevivientes son personas golpeadas por el dolor infligido, pero no es el dolor ni el temor que les fue infligido a ellos, si no a quienes en definitiva los procrearon y protegieron.
A ello se le suma la tremenda maquinaria de banalización de la Shoa, los negacionistas.
Y, por si fuera poco, la indiferencia y la ignorancia propias de nuestras huestes de jóvenes y adultos inmersos en una internet superficial, y medios de comunicación sumidos en otras cosas distintas a aquello de la información y el rigor histórico.
La Noche de los Cristales Rotos fue una alarma, algo tardía, de lo que vendría.
Deportaciones, Campos de Concentración, asesinatos en masa.  Odio y muerte.
Si se hubiera tomado con más precaución y seriedad los cristales rotos…. Quizás la historia hubiera sido algo distinta, mejor…
En el 2018, hay cristales rotos.
Cuando en los medios de comunicación, esos que vemos a través de los cristales de nuestras televisiones o de nuestras computadoras o de nuestros teléfonos inteligentes para otras cosas….. se despotrica de Israel y se asume una postura anti Sionista, se trata en realidad de una postura antisemita, antijudía.
Son cristales rotos.
Cuando sin darnos cuenta, sumidos en nuestra cotidianidad nos olvidamos de hacer el esfuerzo necesario para mantener la memoria viva de la Shoa, la denuncia del mal, el fortalecimiento y presencia de instituciones como YAd Vashem… eso es un cristal roto que no vemos, del cual no nos percatamos.
Un cristal roto que presagia que, en el futuro muy cercano, en el presente ya, los banalizadores, los negadores y los antisemitas… harán y hacen de las suyas.
¿Hemos destinado más recursos y esfuerzos para preservar la memoria de la Shoá y suplir en alguna medida la desaparición de los sobrevivientes?
¿Tenemos hoy más cátedras que ayer? ¿Más instituciones dedicadas al tema que ayer?
¿Estamos invirtiendo en esto?  ¿Estamos invirtiendo lo suficiente?
¿Están nuestras nuevas generaciones al tanto de lo que pasó y lo que puede pasar?
No lo creo.  Cristal Roto, vidrio destrozado.
Sí.  Sencillo y triste.
Al igual que los aliados no bombardearon los rieles sobre los cuales se deslizaban los trenes de la muerte hacia los campos de exterminio, los “aliados” de hoy, aquellos que saben lo que pasó pero no son primera si no tercera persona… no nos harán el trabajo.  Es la realidad, cruel quizás, pero realidad al fin.
Porque hay algo más.
El asunto del antisemitismo, y su materialización más genuina, la Shoá, el Holocausto, es una manifestación del MAL.
Del MAL y su instrumento favorito, y mejor amiga, la MENTIRA.
Y vamos a ser claros y precisos.
Existen el MAL y la MENTIRA.  Se combaten con sus antítesis, EL BIEN y la VERDAD….
Es lamentable que exista el MAL, pero existe.
Es lamentable que hay la METIRA, pero existe.
Los malvados de este mundo, como fueron los nazis y su líder innombrable, existieron.  Como existen sus herederos.
Un perverso instrumento del MAL para ejecutar su malignidad es la utilización de la buena fe, otras veces la ignorancia, de quienes precisamente por su buena fe y/o su ignorancia pueden ser sujetos de sus mentiras, de esa perversidad que es la banalización cuya meta final y cercana es el negacionismo.
Decir que lo que ocurrió no pasó, o pasó en dimensiones menores….
Contra el mal en sí, solo queda el combate, frontal y decidido, desde una posición de fuerza irreductible.
Es imposible convencer a un antisemita.  Sólo se le puede combatir, y para sobrevivir, vencerlo.
Para evitar que las personas buenas sean captadas peor el MAL, en su inocencia y buena fe, se necesita información, educación, esclarecimiento, testimonios, paciencia y perseverancia. Una fuerte inversión de tiempo y esfuerzo…. También dinero.
Hace un par de semanas, nuestra comunidad judía toda fue sacudida por un gran ventanal roto.
Un colegio amigo, con gente amiga, gente buena, parodió una escena que trajo ante nosotros imágenes que nos hicieron sentir mal, dolidos.  Amenazados, no físicamente, sino en lo más profundo de nuestro ser.
Estamos seguros ya de las intenciones.  Como personas de buena fe, juzgamos de buena fe.  Es un principio judío.
Ese no fue,  ni es,  el cristal roto.  Esa no es, ni fue, la alarma.
El cristal roto, la alarma encendida, es la banalización.  La sensación cierta que una tragedia reciente aún, que se puede repetir en alguna medida, se considera algo carnestolendo, sujeto a una actividad de comparsa.  A una burla.  Componente de un juego algo inocente.
De broma más liviana o más pesada, pero broma al fin…
¿Por qué?
He aquí el vidrio roto enfrente de nuestras narices.
Porque hemos fallado en educar.  En transmitir valores.  En hacer diferencia entre el Bien y el Mal.  Entre la Verdad y la Mentira.
Y uno se pregunta: Si tan sólo a 73 años de terminada la Segunda Guerra Mundial con todos sus horrores, con sobrevivientes aún vivos, y primera generación de hijos de ellos activos esto pasa… ¿qué puede pasar en un futuro que ya es presente?
Lo peor.
Que sean las víctimas de la discriminación de siempre.
Que en pleno siglo XXI las sinagogas en países “civilizados” deban contar con protección especial para evitar atentados de… ¿Quiénes?  ¿Locos? ¿Desadaptados? ¿Encarnaciones del mal?
Peor aún…
Que se utilicen a buenas personas, a jovencitos, por su inocencia o ignorancia, ignorancia de la cual somos culpables los más mayores, como instrumentos del MAL y la MENTIRA. Del odio y la discriminación.

Hemos fallado en educar.
Hemos fallado en invertir recursos.
Somos responsables de ello.  Porque somos los llamados a construir una sociedad mejor, un mundo mejor… y parece que no lo estamos haciendo.
La vida nos da, a veces, señales inequívocas.
Si captamos esas señales a tiempo, podemos enmendar, corregir a tiempo.  Evitar males mayores.  Tenemos experiencia, y peor aún amargas experiencias.
Después de todo, los cristales, los vidrios, son transparentes.  No hace falta romperlos para ver a través de ello.  Es fácil atisbar el futuro cercano, presente ya.  Una vez rotos los cristales, resulta imposible reconstruirlos.
Nosotros, los judíos, con nuestros muertos a cuestas, con nuestras cenizas aún calientes, no podemos menos que decir:  Nunca más, Nunca Jamás.
Además de decir, se ha de hacer.
Hagamos entonces
Buenas Noches


Palabras de Tómas Osers:

Buenas Tardes

Agradezco y me siento honrado, por estar acompañado por un público tan distinguido. Cada año conmemoramos Kristalnacht , la noche de los Cristales Rotos.

Hoy, ya han trascurrido 80 años, que fácil se dice.  En cada acto, nosotros, la Segunda Generación de Sobrevivientes recalcamos la responsabilidad que cae sobre nuestros hombros, en nuestra conciencia, para con nuestros familiares, los sobrevivientes, los familiares de los sobrevivientes, con el Pueblo Judío, y si, para con toda la humanidad.  Porque lo ocurrido en la Shoá atañe a toda la humanidad.

Lamentablemente, los sobrevivientes nos van dejando. Ley de Vida. Pero ellos se han preocupado por prepararnos, nos han contado, nos han enseñado.  Ahora portamos en lo más profundo de nuestro ser “LA VERDAD” lo que aprendimos, no es porque lo vimos en una sala cine, muy por el contario, podíamos apreciar, que por más que lo intentaran los directores del cine, nunca reflejaban la intensidad con que ocurrieron los acontecimientos. Como decía Trudy Spira, Zijroná Livrajá – de bendita memoria, y cito:  “No es lo mismo relatar los hechos que vivirlos”

Nosotros, hoy por hoy, nos encontramos como en una carrera de relevo, donde un corredor pasa a otro el denominado Testigo. Un elemento claramente tangible, un elemento físico que se puede tocar, que se puede palpar, pero que en el caso de la Shoa, y de la Segunda Generación, ese TESTIGO, no es físico, es abstracto, no lo podemos tocar. Está impreso en nuestra memoria, y se nos trasmitió una y otra vez a través de los testimonios de los sobrevivientes.

Hemos estado en contacto directo con la Primera Generación, hemos escuchado detenidamente sus relatos, tratando de no dejar vacíos. Hemos llorado, a veces hemos tenido que extraer esa dolorosa verdad que muchos no quieren recordar, mucho menos contar, y más bien prefieren enterrar y olvidar, para poder así cerrar ciclos de vida. Algunos no nos han querido contar porque sienten culpa, ese sentimiento que según Freud, es uno de los peores males mentales que puede sufrir un ser humano. Si, algunos Sobrevivientes se sienten culpables y cito: “¿PORQUE YO SI PUDE SOBREVIVIR y mi familia y amigos NO?”

El dilema de la vida es que, las trayectorias seguidas por La Primera Generación y Segunda Generación de sobrevivientes van en direcciones contrarias, son opuestas. Me explico, la Primera Generación llegó a la Shoá partiendo de una vida normal, en cambio nosotros, la Segunda Generación, buscamos la vida normal, o la normalidad, partiendo de la Shoá. De ahí surgen, lo que hoy en día se le ha dado el nombre de “LOS TRAUMAS DE LA SEGUNDA GENERACION”. La razón de ser de la Segunda Generación, aparte de trasmitir los testimonios recibidos de primera mano, es la de enseñar, divulgar, combatir a los negacionistas, es el de estar vigilante y alertas ante un Nuevo Kristallnacht. La Segunda Generación tiene esa responsabilidad, y ¿porque no darle su verdadero nombre?, el sentimiento de angustia por no pasar dos veces por el mismo episodio.

Hoy me siento en la obligación de honrar a algunos de nuestros mentores del Comité Venezolano de Yad Vashem, al Sr. David Yisrael Zijronó Livrajá – de bendita memoria, quien lamentablemente nos dejó ya más de un mes atrás, y quien en vida fuera el co-fundador y Presidente del Comité Venezolano de Yad Vashem. Él fue quien me llevó de la mano, y me dijo, y con mucha humildad me atrevo a citar: …“ TOMI (como me decía cariñosamente), te voy a enseñar, te voy a contar, para que así luego tú puedas contar también. Recuerda, nunca se debe olvidar “… Fin de la cita

Deseo compartir con Uds., tres, muy cortos relatos del transitar del Sr. David en el campo de exterminio de Auschwitz, y que me marcaron.

El primero, la llegada a la Rampa de Auschwitz con su querida “hermanita EVA”, la selección, la separación de las mujeres de los hombres.

El segundo, cuando su hermanita se separa del grupo de las mujeres, y corre para darle un beso a su padre, y luego, es tomada por las trenzas, y por las trenzas halada, para ser devuelta a la fila con su madre y abuela. En palabras del Sr. David. ..Me duele, me duele que traten así a una niña hermosa de diez años, me duele, pero ¿ qué hago ?…

El tercero, en relación a la conversación que mantuvo con el Doctor Farkas, a quien le preguntó: ¿Doctor, qué sabe Usted de mi mamá? Y el Doctor le respondió con otra pregunta Cuando llegaron. ¿a qué grupo de prisioneras mandaron a tu mamá? Izquierda o derecha. David respondió al grupo donde cuidaban a los niños. Mi mamá se quedó con mi hermanita Eva y mi abuela. El Doctor responde, Izquierda. ¡¡Ay Dios!! ¿Ves el humo que sale de allá? , Por esa chimenea ya paso tu mamá, y te aseguro que en este momento ya no tiene ningún dolor. Si tu mama estaba con tu hermanita no hay duda. Ellas murieron…

El sentimiento con que el Sr. Yisrael contaba estos episodios era realmente indescriptible; al oírlos, tragar se le hacía a uno muy difícil, el impedir el brote de lágrimas era imposible. Y seguía contando y cito: …Tengo álbumes de fotos, en las cuales hay páginas enteras sin llenar con la cara de mi madre, y los bucles hermosos de mi hermanita Eva… Fin de la cita Siempre me llamó la atención que a aun a pesar del trascurrir de los años siempre, siempre, lo oí referirse con un inmenso dolor y sentimiento a, “mi Hermanita” Comprendí, la edad de su hermanita se detuvo en el tiempo, en el campo de exterminio de Auschwitz, a pesar del correr de los años. El Sr. David no está con nosotros, pero nos hacemos eco de sus frases, y cito “NO DEBEMOS DEJARNOS LLEVAR POR EL OLVIDO, YA QUE ES UNA FORMA DE RENDIRSE ANTE EL MAL” Fin de la cita. El se propuso que cada año, que se conmemora “La Noche de los Cristales Rotos-Kristallnacht”, se recuerde el nombre de los seis campos de exterminio, y así lo voy hacer. “Chelmno, Belzec, Sobibor, Majdanek, Treblinka, Auschwitz-Birkenau.”

Al pertenecer al Comité Venezolano de Yad Vashem, nosotros hemos sido privilegiados, honrados al estar al lado de la Primera Generación de sobrevivientes, que ya, como he dicho, lamentablemente también nos han ido dejado, cada vez quedan menos. Ellos han sido nuestros maestros, nuestros mentores. De todos siempre aprendimos. Deseo nombrar a mi padre. Harry Osers y a mi madre Dorit Weiss de Osers Zijronám Livrajá) – de bendita memoria, quienes nos prohibieron decir y cito… “JAMAS DIGAN QUE TIENEN UN PROBLEMA. SABER SI AL DIA SIGUIENTE VIVIRAN O MORIRAN, ESE ES UN PROBLEMA” Fin de la cita.

Con, y de Trudy Spira, tuve la oportunidad de compartir un sin número de veces su testimonio, realmente perdí la cuenta. Sin embargo a pesar de saber cada palabra que iba a decir y en cual momento, yo no lograba contener el llanto. Como buen discípulo y estudiante, siempre le di a leer mis discursos, antes de cualquier acto, buscando esa asesoría del maestro. Un buen día me sorprendió. Ella, fue quien me dio su discurso para conocer mi opinión. Trudy finalizaba sus discursos diciendo y cito …LOS JUDIOS NO BUSCAN VENGANZA, SOLO JUSTICIA. Y QUE ESTOS HECHOS NO VUELVAN A OCURRIR… Podría relatar un sinnúmero de contactos con la Primera Generación, pero no es el momento, y el tiempo es corto.

Lo cierto, y ya para finalizar, hemos escuchado, hemos aprendido, portamos LA VERDAD. Somos la Generación de Relevo, estamos presentes, seguiremos contando, recordando, enseñando, y combatiendo al nuevo enemigo: LA MEMORIA.

Muchas Gracias

NUNCA JAMAS


   
Prensa CAIV

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