¿Dónde está D-s en el libro de Esther?

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Por Rabino Iona Blickstein
Me encantaría ver algo que esté a la altura de la partición del Mar de los Juncos, de las 10 plagas o del sol quedándose quieto a la orden de alguien como Hoshea.
¿En dónde están todos los milagros de Dios hoy en día? Dios no se ha ido de vacaciones ¿verdad? Entonces, ¿qué ocurre realmente?
Hay una festividad en el calendario judío cuyo punto principal es resolver este mismísimo problema. Y es por eso que los rabinos del Talmud sostenían que aunque todas las otras festividades eventualmente quedarán en el camino en la era mesiánica, una festividad será observada por siempre. El mensaje es tan poderoso que nunca podremos atrevernos a olvidarlo.
No es ni Pesaj ni Iom Kipur. Sorprendentemente, la única festividad que tiene garantizada la inmortalidad en la tradición judía es la aparentemente pequeña festividad de Purim. Y eso requiere una explicación.
En todo el libro de Esther no se menciona el nombre de HaShem ni una sola vez, es el único libro en toda la Biblia, que el Eterno no es citado, lo que es muy extraño.
El Talmud pregunta:
¿Por qué no se recita Halel (capítulos de alabanza a HaShem) en Purim?, una de las respuestas es que la lectura del rollo de Esther, es por sí misma, una alabanza a D-s.
¿Cómo se puede ser un agradecimiento por la salvación de Purim, faltando el nombre del Altísimo? Cabe otra observación, los seis días laborales de la semana, y el día de Shabat, fijo están desde los seis días de Creación. Las festividades fueron fijadas por HaShem en la Torá (Pesaj, Shavuot, Kipur, etc) Januca, fueron nuestros Sabios quienes establecieron la fecha, pero hay una festividad diferente, la cual no fue fijada por D-s, ni por nuestros Sabios, sino por Haman ben Agag, descendiente de Amalek.
Hay una palabra hebrea en el libro de Ester que es central en la historia de Purim, y que captura esta idea magníficamente: Venaafoj – hubo un vuelco radical. Todo lo que al principio parecía ser una desagracia en retrospectiva fue reconocido como un milagro Divino. Porque hay milagros que, a diferencia de aquellos de la Biblia, vienen camuflados como aparentes coincidencias, como eventos naturales, como incidentes que “simplemente ocurrieron”, pero que en realidad son los productos de intervención celestial en los asuntos de la humanidad.
Todo lo que parecía ser una desgracia fue reconocido retrospectivamente como un milagro Divino.
¿Como fijó la fecha de la festividad? Echando suerte. En forma casual. Simplemente, estableció el día por medio de tirar piedras pequeñas dentro de una urna, para así fijar el mes y día apropiados en el que asestaría el golpe a los judíos, cayó la suerte, sobre el mes de Adar, lo que contentó a Haman, porque sabia que en Adar falleció Moshé, el Redentor de los judíos, y eso era buena señal para el éxito de su plan.
No solo eso, el tema de la suerte, es tan significativo, hasta que fue señalado como nombre de la festividad, Purim.
Interesante, 2500 años festeja el pueblo judío una celebración fijada por Haman descendiente del acérrimo enemigo del pueblo de Israel, Amalek.
Haman y Mordejay
Para entender lo que se esconde detrás de los sucesos relatados en el libro debemos profundizar en la discusión entre Mordejay y Haman. Hay quienes piensan que se trata de una disputa personal entre dos personas, sobre honores y prestigio. No era una mera disputa, sino un profundo debate entre ideologías, un enfrentamiento entre dos concepciones contrarias. El secreto esta encerrado en un versículo del texto que da una nueva luz al tema. Después de haber declarado el aniquilamiento de los judíos, llega Mordejay, vestido de saco y de ceniza. Esther envía un representante preguntándole por lo sucedido. Leemos en Esther: “y Mordejay, le expuso de todo lo que había acontecido” (4:7), explica el Midrash “ve y dile, el hijo del hijo de que pasó “, (asher karau) por casualidad, por nosotros”. Se refiere a Amalek, de quien leemos en la Torá: “cuando te encontró (asher kareja) (por casualidad), en el camino” (Devarim, 25: 18)
Nos preguntamos, ¿cual es la relación entre Haman y Amalek y por que la palabra “mikre”, casualidad se repite tantas veces en el texto bíblico?
La discusión entre Mordejay, y el pueblo judío y Haman Ha Agagi, es sobre un solo punto. ¿Tiene el mundo un líder que guíe y supervise, todo lo que sucede o la suerte y la casualidad, es lo que lo gobierna, y todo es fruto de casualidad?
Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto gracias a las maravillas y milagros de HaShem, todo el mundo, fue testigo de la extraordinaria salvación, quedando totalmente impresionados, así escribe la Torá: “Escucharon (otros) pueblos y se aterraron, el horror se apoderó de los habitantes de planeta. Los jefes de Edom quedaron confundidos, los poderosos de Moav, se convulsionaron, todos los moradores de Kenaan, se derritieron” (Shemot, 15, 14:15). Solo un pueblo queda indiferente, Amalek. ¡Tonterías¡ dice, por casualidad, un pueblo de esclavos, salió de Egipto, y cuando llegaron al Mar de los Juncos, por casualidad, las aguas bajaron y pasaron, y por casualidad las aguas subieron y los egipcios murieron ahogados. Amalek, no teme, es el primero que sale a luchar contra Israel, el cree que la casualidad, es la que gobierna el mundo.
Haman, descendiente de Amalek continúa exactamente con la misma política. Cuando después de un tiempo, en que todo le va a la mil maravillas, de repente, se le complican las cosas, y en vez de colgar de un árbol a Mordejay, su enemigo del alma, debe conducirlo montado en un brioso caballo, vestido con las vestimentas del Rey, por las calles de Susan, exclamando: “Así se debe hacer al hombre que el Rey se complace en honrar” (Esther, 6:9). Cuando llega a su casa, triste y avergonzado, su mujer le pregunta por que tiene esa cara, “y refirió Haman aZeresh, su mujer y a todos sus amigos lo que había acontecido” (asher karau) (idem, idem 13), nuevamente, casualidad, nada especial, un mal día, tu sabes como es la vida, unas son de cal y otras son de arena.
Ni siquiera piensa que algo va mal, por casualidad no tuve un buen día, desavenencias con el Rey, puede ocurrir, pero su mujer y sus amigos, le dicen: “Si de la raza de los judíos es Mordejay, delante de quien tu has comenzado a caer, no le vencerás, sino caerás delante de él” (idem, idem).
Para Haman, todo es fruto de la suerte, toda esta en manos del albur, mientras que en Mordejay, vemos lo contrario.
Cuando Esther, es llevada al palacio de Rey, nos relata el texto: “Y todos los días Mordejay paseábase por delante del patio de la casa de las mujeres, a fin de saber como le iba a Esther, y lo que le sucedía” (idem, 2:11), explica Rashi, “no sucedió, que la justa mujer (Esther) sea llevada al lecho del Rey, sino que Israel sería redimida por su intermedio”. Mordejay cree que nada es fortuito en la vida. Si Esther es trasladada al palacio real, es porque tiene que cumplir una misión en ese lugar. Es por eso que él esta ahí, cerca del escenario, preparado para actuar, para ayudarla en lo que necesite. Todo el tiempo estuvo pensando, en que algo iba a suceder. Tuvo razón, sus oídos pudieron captar, una conversación crítica, la confabulación de Bigtan y Teresh, para asesinar al Rey Ajashverosh, Mordejay, pudo salvar al Rey, factor de importancia decisiva, en la continuación del relato.
Cuando se descubre el maléfico plan de Haman, el asesinato del pueblo judío, Esther, teme presentarse ante el Rey, para suplicar por su pueblo, le dice Mordejay: “quien sabe si no fue para ocasión como esta, que tu has llegado al reino” (idem, 4.14) ¿A caso piensas que, por casualidad, decidió el Rey, hacer una fiesta, invitar a Vashti, negándose ella a participar, por lo cual la mandaron a matar, debiendo elegir a una nueva Reina, y que fuiste tú, Esther, la elegida ?
Hay quien dirige el Mundo, y si alguien te puso acá, en este momento, señal que debes actuar, ahora.
De este momento todo el relato continúa como por casualidad” Aquella noche, el sueño huyó del Rey “(ídem, idem), por casualidad no se durmió. El libro de las memorias se abrió por casualidad en la página donde se documentó la buena acción de Mordejay, que salvó la vida del Rey. EL rey piensa como recompensar a su salvador, y ¿quien llega, por casualidad? ¡Haman! quien esta seguro, que el Rey quiere distinguirlo otorgándole algo especial. El segundo día de la fiesta de Esther, cuando llega el momento culminante, y se revela como miembro del pueblo judío, el Rey, enfurecido, sale al jardín, y por casualidad, vuelve justo cuando Haman cae sobre la cama, en la que Esther estaba reclinada. Y se encoleriza. Por casualidad se encuentra en el mismo lugar uno de los eunucos del servicio del Rey, que aconseja colgar a Haman de un árbol y la decisión es tomada. Finalmente descubrimos que el conjunto de eventos crea una imagen, que nos aclara con certeza, que existe una mano que guía y se encuentra detrás de todo los sucesos y mueve los hilos, y aunque el Santo bendito es, se esconde detrás de toda clase de máscaras, siempre nos cuida y protege. Puede que esa se la razón de disfrazarse en Purim para decirnos que si D-s no se revela a nosotros, por medios de milagros al descubierto, como en el pasado, nos acompaña entre bambalinas. Nos supervisa y protege todo el tiempo, también cuando se disfraza.
El libro de Esther, nos revela lo oculto (en hebreo, Esther, significa oculto)
El mismo nombre de Purim viene de la palabra que significa “lotería”. Algunos le llaman a ese un juego de pura suerte, el ganador es determinado por fuerzas azarosas, inexplicables, que no tienen una base racional. Sin embargo, la fe nos permite entender que en un mundo gobernado por un Dios Omnisciente no puede haber lugar para una casualidad absoluta. Una lotería es mucho más que suerte, es permitirle al Director del universo que decida el resultado mientras Él se está ocultando en el fondo.
Purim es la festividad que habla sobre lo que la gente llama coincidencia. Nos recuerda, como lo dice el proverbio, que “la coincidencia es la manera de Dios de elegir permanecer anónimo”.
Purim tiene muchos milagros en su historia. No el tipo de milagros que pasan por encima de las reglas de la naturaleza. En cambio, los milagros que pasan mucho más frecuentemente en nuestras vidas. Los milagros que tan a menudo descartamos porque Dios elige no gritar, sino murmurar. Debemos adaptarnos a su voz baja para escuchar mientras transforma las tragedias en bendiciones. Y es por eso que la festividad de Purim, con su mensaje de milagros camuflados como coincidencia, sobrevivirá a todas las otras festividades en el calendario judío.

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