Sacadme de aquí
10/09/2013
Música de otro mundo
16/09/2013

Por Guido Maisuls
Siempre pensé que el perdón es la acción y el resultado de olvidarme de la falta que ha cometido alguien contra mi o contra los míos o dejar de tener en cuenta una deuda o una obligación que otra persona tiene ante mi o ante nosotros mismos.
"Somos como bestias cuando matamos, como hombres cuando odiamos, más como Dios cuando perdonamos" Autor desconocido
"Me mantuve en silencio mientras un joven nazi, en su lecho de muerte, me pidió que fuera su confesor. Y luego, cuando conocí a su madre, de nuevo preferí guardar silencio a desilusionarla respecto a la bondad natural de su hijo ¿Cuántos de ellos mantuvieron silencio mientras veían pasar a hombres, mujeres y niños judíos camino de los mataderos que infestaban Europa? […] El meollo del asunto es, por supuesto la cuestión del perdón. El olvido es algo que sólo depende del tiempo, pero el perdón es un acto de volición, y sólo el que ha sufrido está cualificado para tomar esa decisión". "Si usted hubiera estado en mi lugar… ¿qué habría hecho?"…
"El girasol. Los Límites Del Perdón" de Simón Wiesenthal, sobreviviente del Holocausto.
En la noche mas sagrada para el judaísmo, la de Yom Kipur (el Día del Perdón), los fieles se ponen de pie en la sinagoga y exclaman: "Señor, pido perdón por todas las ofensas que pude haber cometido contra cualquiera de mis semejantes, en hechos o palabras."
Una vez escuche algo que me pareció mas que sensato de boca de un personaje al que nunca alcance a conocer y a comprender, John Fitzgerald Kennedy: "Perdona a todos tus enemigos, pero no olvides sus nombres"
¿Debemos pedir perdón por el Hambre y la Pobreza que existe en el mundo? La persistencia de la pobreza y la desigualdad en el mundo de hoy no se puede justificar, la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando día a día. Hoy, más de 3.000 millones de personas carecen de una vida digna a causa de la pobreza y el hambre; el desarrollo sostenible en el planeta está seriamente amenazado porque una quinta parte de la población mundial consume irresponsablemente, con la sobreexplotación de los recursos naturales. El crecimiento económico espectacular generado en los últimos años no ha contribuido a garantizar los derechos humanos ni a mejorar las condiciones de vida; al contrario, ha aumentado la desigualdad y la injusticia hasta niveles realmente escandalosos.
"Todo aquel que perdona a los que le causan dolor, será perdonado por todos sus pecados"
(Rosh HaShaná 17a)
Me pareció muy lógica aquella respuesta del escritor y pedagogo Jack Fuchs, sobreviviente de Auschwitz. Ante la pregunta: "¿Es posible el perdón?" Y el respondió: "¿A quién puedo perdonar? Nadie, ni una ni tres veces me pidió perdón. Los asesinos no tienen rostro, están ocultos y así lo estarán siempre"
El pastor evangelista de Florida en los Estados Unidos, Terry Jones, amenazó al mundo que iría a quemar muchas copias del Corán y cuando le preguntaron por otros libros confesó que no tendría problemas en agregar al fuego también un par de copias del esa obra judía, el Talmud.
A su vez Mahmoud Ahmadinejad, descubrió que la quema del Corán es un "plan sionista", que lograra solo "acelerar la caída y aniquilación de Israel"
¿Estos locos incendiarios merecerán nuestro perdón?
Esta mujer tan admirable que es la canciller alemana, Angela Merkel, declaro con natural sinceridad y transparencia en un discurso ante el Parlamento israelí que el Holocausto "llena al pueblo alemán de vergüenza", y que por ello los destinos de Israel y Alemania permanecerán siempre unidos. Esto es para mí una forma ejemplar y digna para pedir perdón.
Escribe Jack Fuchs en "La naturaleza de las guerras": "En una conferencia en 1949, Jacques Bernard Herzog: Las estadísticas de la historia nos enseñan que desde 1496 A.C. hasta 1945, es decir, durante 3441 años, no ha habido menos de 3173 años de guerra, locales o generales, ni más de 268 años de paz universal. Cerca de 9 mil tratados de alianza han sido pactados durante el mismo tiempo. Cada uno de ellos debía ser eterno; no han durado, por término medio, sino dos años. El episodio de la paz no es pues para el historiador sino el período de incubación del microbio de la guerra, y el proceso de Nuremberg se presenta entonces como una improvisación, menos realista que generosa".
Ni Auschwitz, ni Maidanek, ni Hiroshima, ni los Juicios de Nuremberg sirvieron de ejemplo o de advertencia para los años que siguieron. Basta con leer los periódicos para comprobarlo. En los últimos sesenta años se han seguido cometiendo innumerables atrocidades alrededor del planeta, violaciones a los derechos humanos, crímenes de todo tipo, justificados por argumentos insostenibles de toda índole, que confirman la crueldad del ser humano contra sus semejantes"
Y yo me pregunto: ¿Cuanto perdón se necesita realmente para borrar tanta entupida, gratuita e ilógica crueldad humana?
Dijo sabiamente y con gran practicidad el Dalai Lama: "Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar"
"Los musulmanes tienen el mismo derecho que cualquiera a practicar su religión. Y eso incluye el derecho a construir un lugar para la oración y un centro comunitario en propiedad privada en el Bajo Manhattan". "No fue una religión la que nos atacó, fue Al Qaeda" Barack Obama.
¿Será su gran sentido del perdón o simplemente una acentuada tolerancia religiosa?
Leí hace un tiempo un esclarecedor comentario del Rabino Daniel Oppenheimer: "En muchos Majzorim de Iom Kipur se encuentra al comienzo un rezo conocido como "Tefilá Zaká", o sea una Tefilá pura. ¿En qué consiste esta Tefilá? En uno de sus pasajes se pide al Todopoderoso que en caso de que hubiera herido a alguna persona sin saberlo, que esa persona haya perdonado lo que uno le hizo. Al mismo tiempo, quien dice la Tefilá, expresa que él perdona a toda persona que le haya cometido un mal a él"
Hace un tiempo el ex cardenal Joseph Ratzinger y actual Papa Benedicto XVI (refiriéndose al Santo Oficio y a la Inquisición) pidió perdón a Dios por los cientos de miles de personas que la Iglesia quemó en la hoguera o condenó a la muerte por otros medios, en los siglos pasados.
En 1992, Juan Pablo II rehabilitó a Galileo Galilei, condenado por la Inquisición hace 381 años por haber afirmado que la Tierra gira alrededor del Sol. Galileo evitó la hoguera arrepintiéndose y abjurando ante los tribunales eclesiásticos, pero pronunció después la famosa frase "Eppur si muove" ("Y sin embargo, se mueve") ratificando su acertada teoría heliocéntrica. ¿Perdonara Galileo Galilei?
Al mediodía del domingo 26 de marzo del 2000 en Jerusalén: un venerable anciano vestido de blanco, deposito en una de las grietas del Muro de los Lamentos un papel que decía: "Dios de nuestros padres, Tú has escogido a Abraham y a su descendencia para que tu Nombre fuese llevado a las gentes. Estamos profundamente apenados por el comportamiento de cuantos en el curso de la historia han hecho sufrir a estos, tus hijos y, pidiéndote perdón, queremos comprometernos en una auténtica fraternidad con el pueblo de la Alianza" Era Juan Pablo II.
Como siempre el genial Jorge Luis Borges nos sorprende en su Elogio de la Sombra:
Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen.
Abel contestó:
-¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes.
– Ahora sé que en verdad me has perdonado -dijo Caín-, porque olvidar es perdonar. Yo trataré de olvidar.
Abel dijo despacio:
-Así es. Mientras dura el remordimiento dura la culpa.
"Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más". Oscar Wilde
Mi sentido repertorio del perdón huye velozmente de mis papeles cuando hace pocos días en la inauguración de la Asamblea General de la ONU, el Presidente de Irán, Ahmedinajad, tuvo ese raro honor de manifestarle a la honorable asistencia y al mundo todo su odio y malos augurios sobre ese mismo pueblo de Israel: "El estado sionista debe ser borrado del mapa ya que es el responsable de todos los males del Planeta, tienen que desaparecer porque son una mala raza". Y como broche de oro un abigarrado público se puso de pie para aplaudir tan espantoso discurso.
Me siento completamente consustanciado con el sobreviviente del holocausto Elie Wiesel cuando manifiesta "El presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán es una amenaza para la paz mundial y no debería estar acá en Nueva York. Su lugar es en una celda de una cárcel de las Naciones Unidas," "El no es Hitler, nadie es Hitler, pero él quiere seguir los pasos de Hitler y eso lo hace un archi criminal" Aquí mis sentidos sentimientos de perdón, en estos días tan especiales del año, entran en violenta colisión con la terrible realidad que nos circunda.
Hace un año atrás, un terrorista palestino que conducía un vehículo BMW negro atropelló fríamente a transeúntes en la plaza Tzáhal de Jerusalén, cerca de la puerta de Iafo. Este representante del odio se subió a la vereda para atropellar a un grupo de soldados de la Brigada de Artillería, que estaban de visita en la ciudad capital para las plegarias nocturnas de Slijot (pedidos de perdón), en vísperas de las festividades de Año Nuevo.
Evidentemente vivimos en un loco mundo plagado de trágicas contradicciones y muy escaso sentido del perdón.
Y a modo de conclusión y con mi más sentida sinceridad, te solicito a ti, querida/o amiga/o, tu verdadero y sentido Perdón. Si con mis escritos, opiniones y pareceres pude haberte ocasionado algún daño o falta y si fuera realmente así, estoy profundamente convencido de que estuvo fuera de mi conciencia y cuento desde ya con tu generosa absolución.

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