Imagen no disponible
¿Quién fue Eliézer Ben Yehudá?
29/11/2016
Imagen no disponible
¿Quién fue el Rab Abraham Isaac Kuk?
29/11/2016

Zeev (Vladimir) Jabotinsky fue un judío líder sionista, escritor, orador, periodista y soldado. El movimiento Sionista Revisionista que fundó, estuvo siempre en controversia, pero dejó su propia marca distintiva en el curso de la historia sionista, a pesar de los años de su status anti-establishment.

Zeev Jabotinsky nació en Odessa en 1880. Cuando tenía tan sólo seis años de edad falleció su padre, una tragedia que sumió a su familia en apremios económicos. Un tío recomendó a su madre viuda enseñar a los niños un oficio. Pero ella quería que recibieran una educación esmerada, a pesar de las dificultades.

Odessa estaba en su cúspide como centro de la actividad judía y sionista; sin embargo, Jabotinsky creció empapado más en la cultura rusa que en la judía. A los 18 años de edad se fue de Odessa, viajó a Suiza y posteriormente a Italia a estudiar derecho.

La prometedora figura de Zeev Jabotinsky como líder y como crítico surgió ya a la edad de 14 años, en una crítica al sistema de graduación, que publicó en un periódico local. En Berna inició una carrera de escritor que no abandonaría en toda su vida, sirviendo como corresponsal extranjero para dos diarios de Odesa (bajo el seudónimo de “Altalena”). Se unió a un grupo de estudiantes rusos y empezó a interesarse tanto en las ideas socialistas como en las sionistas.

Los artículos de Jabotinsky eran tan populares, que en 1901 su periódico lo llamó de regreso a Odessa para integrar el equipo editorial. Bajo el impacto del pogrom de Kishinev en 1903, se vio inmerso rápidamente en las actividades de la autodefensa judía y en las actividades sionistas. Elegido como delegado al Sexto Congreso Sionista, Jabotinsky quedó profundamente impresionado por Herzl. Envidioso del fluente hebreo que escuchó hablar en el Congreso, Jabotinsky -que ya hablaba ruso, francés, inglés, alemán y varias lenguas eslavas- se abocó al estudio del hebreo, convirtiéndose en un exitoso orador y traductor. Sus escritos incluyen tanto obras originales -poemas, dramas y novelas, además de ensayos polémicos y filosóficos- como también traducciones de clásicos, y entre ellos una traducción al hebreo sin parangón del poema de Edgar Allen Poe “El Cuervo”, y las obras del poeta nacional hebreo Jaim Najman Bialik al ruso.

Jabotinsky cobró fama como periodista profesional y publicista combatiente, pero por sobre todo, como un extraordinario y apasionado orador. Como tal, su tono y su mensaje infundían a las deliberaciones y aspiraciones sionistas un tono de urgencia, no siempre compartido por los otros líderes judíos.

Viajó por toda Rusia y Europa, reclutando apoyo a la causa sionista en Constantinopla después de la Revolución de los Jóvenes Turcos y abogando por una incansable actividad política internacional a la par del continuo asentamiento judíos en Palestina. Jabotinsky sostuvo la importancia del aprendizaje del hebreo, que consideraba un elemento central en la construcción de la nación, sirviendo incluso por un pequeño pago de maestro de locución de los actores fundadores del Teatro Habimá, el primer grupo de teatro en hebreo, que se convertiría en el teatro nacional de Israel.

Si bien los sionistas socialistas estimulaban a los judíos a luchar por sus derechos civiles como judíos en sus países de origen, Jabotinsky era escéptico respecto a esta emancipación, sosteniendo que la salvación para los judíos -tanto a nivel personal como en el de una entidad nacional- se realizaría únicamente en la Tierra de Israel.

La autodefensa judía se encontraba en el epicentro de la filosofía socio-política de Jabotinsky, como imperativo físico y como un manantial de orgullo y seguridad personal capaz de “ennoblecer” el espíritu judío.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Jabotinsky se encontró en desacuerdo con respecto a la estrategia a seguir, frente a la opinión prevaleciente en el movimiento sionista. No convencido de que los turcos o los árabes se acomodarían a los objetivos del sionismo, abogaba por tácticas más osadas. Dado que estaba convencido de una victoria Aliada definitiva, Jabotinsky, junto con Josef Trumpeldor, llamó a la creación de una fuerza judía combatiente que se uniera a los Aliados para liberar Palestina del dominio otomano. Así podrían ganar un lugar en las negociaciones de paz, con derecho a exigir el establecimiento de un estado judío independiente en Palestina.

Aunque en un comienzo tanto las potencias Aliadas como la corriente principal del sionismo manifestaron reluctancia, el Cuerpo de Muleteros de Sión se formó en 1915. Los Muleteros combatieron en Galípoli, pero posteriormente fueron licenciados. A pesar de las objeciones del liderazgo sionista oficial, que apoyaba la neutralidad para no poner en peligro a los judíos de Palestina, Jabotinsky convenció al gobierno británico para que permitiera la formación de tres batallones judíos. Hombre de acción tanto como de palabra, Jabotinsky se convirtió en oficial del 38o. Regimiento de Fusileros del Rey, que combatió con el general Allenby en 1917 y fue condecorado por encabezar la primera compañía que cruzó el río Jordán hacia Palestina. Después de la guerra, Jabotinsky quiso mantener una unidad judía como defensa contra la creciente hostilidad árabe al sionismo, pero la unidad fue licenciada por los británicos.

Habiéndose establecido con su esposa y sus dos hijos en Palestina, Jabotinsky pasó a ser el editor del diario hebreo Hadoar. Durante los disturbios árabes en Jerusalem en 1920, organizó la defensa judía. Subsecuentemente, Jabotinsky fue arrestado y sentenciado por una corte militar británica a 15 años de prisión por posesión ilegal de armas. Fue liberado algunos meses más tarde.

En el mismo año, volvió a activar dentro de la organización sionista. Sin embargo, desde la Primera Guerra Mundial, durante la cual había dirigido las actividades en favor de Inglaterra, se desilusionó cuando Gran Bretaña adjudicó casi el 80% del territorio destinado originalmente a un hogar nacional judío a la creación de Transjordania (1922). Decepcionado de Gran Bretaña y enojado por la aceptación de los sionistas a las medidas británicas, Jabotinsky renunció en 1923 a la Organización Sionista.

Emprendió el establecimiento de una federación sionista separada basada en una “revisión” de las relaciones entre el movimiento sionista y Gran Bretaña. Esta federación desafiaría activamente la política británica y exigiría abiertamente la autodeterminación – un estado judío. Las metas del movimiento Revisionista que fundó incluían la restauración de una Brigada Judía para proteger a la comunidad judía y una inmigración masiva hacia Palestina, de hasta 40.000 judíos por año.

En 1925, se anunció el establecimiento de la Unión Mundial de Sionistas Revisionistas, con oficina central del movimiento en París. Jabotinsky pasó los años siguientes dictando conferencias y colaborando en decenas de publicaciones para promover mundialmente su causa. Vivió en Jerusalem entre 1927 y 1929. En 1930, mientras se encontraba en el exterior, la administración británica prohibió su regreso a Palestina cancelando su visa de retorno. Imposibilitado de volver a casa, desde entonces hasta su muerte, una década más tarde, Jabotinsky luchó por la causa sionista alrededor del mundo.

En 1931, Jabotinsky exigió que el 17 Congreso Sionista hiciera un anuncio claro de los objetivos sionistas “Un Estado Judío” pero los delegados se negaron a hacerlo.

Seriamente alarmado por la subida al poder de Hitler en Alemania, Jabotinsky presionó en 1933 para que se realizara un boicot judío mundial contra Alemania, esperando quebrar a Alemania económicamente; pero los líderes judíos y sionistas se negaron a cooperar. En 1934, se firmó un acuerdo entre Jabotinsky y David Ben Gurión, entonces líder del Sionismo Laborista, secretario general de la poderosa Federación de Trabajadores y vocero indiscutido de la corriente principal del Sionismo en Palestina.

El acuerdo estaba destinado a aliviar los crecientes conflictos entre ambos grupos; la cooperación, no obstante, se frustró cuando la Federación de Trabajadores no ratificó el acuerdo. Revisionistas y Laboristas permanecerían como amargos adversarios políticos durante las décadas siguientes.

En 1935, los revisionistas se retiraron de la Organización Sionista en protesta por la negativa de la organización a establecer clara e inequívocamente que su objetivo final era la creación del estado. Los revisionistas también alegaban que el movimiento sionista era demasiado pasivo e incapaz de desafiar las restricciones británicas al desarrollo del Hogar Nacional Judío y a los intentos de los judíos de huir de Europa hacia la seguridad de Palestina. Jabotinsky centró sus esfuerzos en la ayuda a los judíos para llegar a Palestina por todos los medios – legales o ilegales. Sintiendo que los judíos de Europa Oriental estaban en gran peligro, llamó, en 1936, a una “evacuación” de los judíos de Europa Oriental hacia Palestina para solucionar el problema judío.

Franco y cándido, Jabotinsky compareció ante la Comisión Real para Palestina en 1937 declarando que “la demanda por una mayoría judía no es nuestra aspiración máxima, es la mínima”. Sosteniendo que muy pronto habría 3 a 4 millones de judíos europeos buscando un puerto seguro en Palestina, comparó los “alegatos árabes a las exigencias judías” a “los alegatos del apetito versus el hambre”. Él y sus seguidores argüían que todo el territorio del Mandato original Británico sobre Palestina de 1920 -que comprendía toda la Tierra de Israel a ambos lados del río Jordán- debía ser parte de la patria judía.

Cuando la Comisión Peel recomendó la partición de lo que quedaba de la Palestina Mandataria en dos estados, Jabotinsky se opuso al plan. Si bien el liderazgo sionista lo aceptó con reluctancia, considerando que un estado trunco era mejor que ningún estado, los árabes lo rechazaron.

Al empeorar las condiciones en Europa, Jabotinsky empezó a apoyar la resistencia armada clandestina contra los británicos en Palestina, y en 1937 pasó a ser oficialmente el comandante del Etzel, la organización militar clandestina revisionista. Continuó centrándose en el rescate de los judíos de Europa por todos los medios disponibles, incluyendo algunos de los primeros intentos de evadir las restricciones de inmigración por medio de la llegada clandestina de inmigrantes por el mar mediterráneo.
Sus planes para el futuro incluían la creación de un ejército judío que se formaría después de la Segunda Guerra Mundial.

Jabotinsky murió repentinamente a consecuencia de un ataque cardíaco, el 4 de agosto de 1940, mientras visitaba un campamento juvenil que operaba en Nueva York el movimiento juvenil revisionista Betar.

Jabotinsky dejó un legado intelectual de miles de trabajos y documentos -correspondencia, discursos, artículos publicados, panfletos y libros- incluyendo un diccionario inconcluso de rima en hebreo, pero los únicos efectos personales que tenía sobre sí en el momento de su muerte eran 4 dólares y una pipa.

A lo largo de su vida, Jabotinsky estaba convencido de que un estado judío era una necesidad histórica que habría de llegar. En sus escritos recordaba cómo, a la edad de seis años, había preguntado a su madre si “los judíos alguna vez tendrían un estado propio”. Su madre le había contestado: “por supuesto, niño tonto”. Jabotinsky, que dedicó toda su vida a la consecución de un estado judío, jamás cuestionó la validez de su respuesta. En 1935, cinco años antes de su muerte, Jabotinsky redactó su testamento, declarando que a su muerte podía ser enterrado en cualquier lugar, pero solicitaba que sus restos fueran trasladados a Israel “sólo por instrucción del gobierno judío ki takum”, “que será establecido”.

En 1965, los restos de Zeev Jabotinsky fueron traídos e inhumados en el Monte Herzl, en Jerusalén.

En su nombre se fundó el asentamiento de Najalat Jabotinsky y el edificio “Mezudat Zeev”, en Tel Aviv, Israel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *